en Leipzig  
2, Adelaide Gardens  
Ramsgate, 31 de julio de 1877  

Estimada señora Liebknecht:  

¿Me permitiría rogarle que, cuando tenga ocasión, haga llegar con seguridad a su marido las líneas adjuntas? Esperemos que pronto se vea usted libre de tales fatigas y, así lo espero, por largo tiempo. Las mujeres de nuestros amigos en Alemania han tomado parte en la lucha en la que sus maridos intervienen activamente, también por su parte, de una manera que a nuestras mujeres aquí, en la segura Inglaterra, les parecería extraña. Aquí nos es fácil hablar y criticar, mientras que en Alemania cada palabra imprudente o irreflexiva está amenazada con la cárcel y la interrupción temporal de la vida familiar. Afortunadamente, nuestras mujeres alemanas no se dejan confundir por ello y demuestran con los hechos que la tan ponderada sentimentalidad blanda no es más que una enfermedad de clase, propia de las mujeres burguesas.  

Con cordiales saludos para usted y sus hijos, le saluda sinceramente suyo,  
F. Engels