en Ramsgate

[Londres] 25 de julio de 77

Querido Fred:

Muchas gracias por el billet doux.

Todavía una palabra sobre Neuenahr. Si uno va siempre a Karlsbad sin interrupción, se juega cada vez la última carta. En cambio, si uno se refugia en una fuente curativa más débil, queda una instancia superior para el caso de que las cosas vuelvan a tomar un cariz más preocupante. Y con su corpus ha de diplomatear uno exactamente igual que con todas las demás cosas.

Adjunto extractos de las cartas de Geib a Hirsch. Lamenta no tener consigo las cartas de Liebknecht, porque, según dice, de ellas veríamos que L[iebknecht] desde hace meses ha estado minando intensamente contra la camarilla de Dühring. Al parecer, L[iebknecht] ha tenido que tragarse muchos disgustos que nos oculta.

¿Qué me dices de los obreros de los Estados Unidos? Este primer estallido contra la oligarquía asociada del capital surgida desde la «civil war» será, naturalmente, aplastado, pero bien puede constituir en los Estados Unidos el punto de partida para la constitución de un serio partido obrero. A ello se suman dos circunstancias favorables. La política del nuevo presidente hará que los negros y las grandes expropiaciones de tierras (¡precisamente de las tierras fértiles!) en favor de las compañías de ferrocarriles, minas, etc., conviertan a los campesinos del Oeste, que ya murmuran mucho, en tropas aliadas de los obreros. De modo que allí se prepara una hermosa salsa, y el traslado del centro de la Internacional a los Estados Unidos podría adquirir aún, post festum, una oportunidad muy singular.

Recordarás que Challemel (no sé exactamente cómo se escribe el nombre) du Lacour escribió en la «République Française» un artículo venenosamente malintencionado, de insultante frialdad, contra Mac-Mahon, en el cual, entre otras cosas, se hablaba de su «blessure opportune» (herida oportuna), sin la cual habría sido relegado a la misma lista de gloria que Frossard, Failly, etc. A raíz de ello se anunció en los periódicos oficiales la persecución judicial de la «République» por este artículo difamatorio. Pero no se llevó a cabo, y, según dice Hirsch, por la siguiente razón: El conocido Stoffel, enemigo mortal de Mac-Mahon, a quien éste había expulsado del ejército y con quien había tenido una gran trifulca durante el proceso Bazaine, se presentó a Gambetta y se ofreció como testigo, en caso de que el proceso se celebrara, para declarar sobre las hazañas de Mac-Mahon durante la batalla de Sedán. Esto se supo pronto en el Elíseo, y se abandonó el proceso.

A propósito de Broglie. Como sabes, en el primer ministerio del «ordre moral» había saldado sus deudas, pero ahora se encontraba de nuevo en apuros conocidos en todo París. Esperaba la muerte de una pariente antiquísima y cascada (inmensamente rica) en Suiza, una señora de Staël (pariente de la famosa virago). Esta persona murió el 13 de marzo de 1877, dejando toda su fortuna a una dama, y a Broglie ... ni un penique. Entonces dijo, como Dolleschall: Ahora se trata del pan. ¡Ahora me juego el todo por el todo!

Tu respuesta a los berlineses sería oportuna. Esos tipos han de sentir que, cuando uno es longánime, también sabe ser persistente.

Veré si se puede arreglar un viaje con Hirsch. Hoy está en el Crystal Palace, de modo que difícilmente podré verlo antes de mañana por la tarde (ya que por las mañanas escribe su correspondencia para la «Vossische», etc.).

Salud.

Tuyo
Mohr

Ejemplo de la «gran perspicacia» de los socialistas de cátedra:

«Ni aun con la gran perspicacia de que dispone Marx se puede resolver la tarea de “reducir” los “valores de uso”» (el animal olvida que se habla de «mercancías»), «esto es, los portadores de goces, etc., a su contrario, a cantidades de esfuerzos, a sacrificios, etc.» (El animal cree que en la ecuación de valor quiero “reducir” los valores de uso a valor.) «Eso es sustituir cosas heterogéneas. La equiparación de valores de uso de diversa índole solo se explica mediante una reducción de los mismos a un valor de uso común.» (¿Por qué no, de una vez, al peso?) – ¡Dixit el señor Knies, el genio crítico de la economía profesoral!

Extractos de cartas de Geib a Hirsch.

1. Hamburgo, 3 de junio de 77.

(A propósito de la fundación de la Revue): «Un camarada, Karl Höchberg, de Berlín (según opinión de Hirsch, un “camarada” del ilustre Eugen Dühring), nacido en Francfort del Meno, se ha comprometido a donar al partido, con fines literarios, 10 000 marcos al año. Con esto ya en marcha, acordamos en Gotha publicar, a partir del 1 de octubre, no solo la Revue, sino también una correspondencia socialdemócrata –autografiada–, parecida a la que discutimos privadamente el año pasado en Gotha. En seguida pensé en ti como redactor de ambas publicaciones. La Revue aparecerá dos veces al mes y la correspondencia de 2 a 3 veces, y durante las sesiones del Reichstag 6 veces, etc.

En la redacción de la “Revue” Höchberg, que tiene estudios y unos 30 años, echará una mano según haga falta, aunque sin tener derecho de disposición. El redactor de ambas empresas recibirá un sueldo anual de 3000 marcos... Todos nosotros, en lo que he preguntado hasta ahora, estamos de acuerdo en que la redacción en tus manos sería lo mejor.»

2. Hamburgo, 5 de julio de 77: … «La Revue empezará a aparecer el 1 de octubre… En la publicación de la Revue, Höchberg, quien probablemente se dirigirá a ti directamente, prestará ayuda. Yo me lo imagino así: tú le asignarías o te pondrías de acuerdo con él sobre distintos departamentos que él administraría, por ejemplo, filosofía, historia, ciencias naturales. Höchberg reseñará las novedades bibliográficas en este terreno… Si resulta que tienes que dedicar todas tus fuerzas a la correspondencia, se podrá encontrar fácilmente un nuevo arreglo. Señalo aquí al Dr. Wiede, quien es un activo correligionario, habla y escribe francés, inglés e italiano, ha viajado mucho e incluso quería publicar él mismo una revista socialista en Zúrich. Cuando estuvo aquí hace poco, le disuadí del plan, etc.» (¡pero no ha desistido!)

3. Hamburgo, 18 de julio de 77.

«... Has aceptado definitivamente para la correspondencia» (o sea, Hirsch quiere hacer la prueba durante el mes de agosto). … «Con la Revue aún no hemos entrado en vía firme. Ya que tú rechazaste, hace poco hemos negociado aquí de palabra con Höchberg. Entonces surgió la consideración de que los de Leipzig, como un solo hombre, están en contra de una redacción de la Revue compuesta exclusivamente por neófitos del partido. Höchberg les gusta a todos bastante bien, pero Wiede no. Se teme que una redacción débil –y una desconocida puede eventualmente ser débil– en Berlín caiga fácilmente en la órbita de Dühring y plante así el germen de diferencias fatales en el partido. Yo, ciertamente, no veo las cosas tan negras, pero en esto doy la razón a todos: durante el primer trimestre, la Revue tiene que ser co‑redactada y firmada por un compañero de formación literaria, conocido en todo el partido, en otras palabras, ser introducida. Creo que tú puedes hacer eso muy bien...» (a lo que Hirsch, sin embargo, declara que no lo hará).