en Zúrich  

(Borrador)  

[Ramsgate, 25 de julio de 1877]  

Muy señor mío:  

Debo pedir disculpas por, etc.  

En lo que respecta a mi colaboración en la revista que usted proyecta, por desgracia me es imposible en este momento hacerle promesas concretas. Tan pronto como termine la crítica de Dühring para el *Vorwärts*, me veré obligado a concentrar todas mis fuerzas en un trabajo independiente de mayor envergadura, planeado desde hace años, cuya culminación me ha impedido hasta ahora —junto a circunstancias externas— también mi colaboración en órganos socialistas. Cuando uno tiene ya 56 años sobre las espaldas, ha de resolverse por fin a hacer un uso prudente de su tiempo, para que de los trabajos preparatorios salga al final algo en limpio. Si se presentara algún caso aislado en el que me pareciera nuevamente necesario emitir públicamente mi voto, dependería de las circunstancias dónde habría de hacerse, en el *Vorwärts* o en otro lugar, y en este último supuesto, por lo que hasta ahora alcanzo a ver, de las diversas «revistas científicas» proyectadas, me dirigiría con gusto en primer lugar a la de usted. Así pues, si por hoy no puedo darle seguridades más precisas, le ruego encarecidamente lo atribuya tan solo a las causas expuestas, y de ningún modo a una falta de interés por una revista que me interesa vivamente, a la que deseo la mejor prosperidad y a la que ya me he abonado por mediación de mi librero.  

Con la más distinguida consideración, etc.  

284 109 – Engels a Natalie Liebknecht – 31 de julio de 1877  

Engels a Natalie Liebknecht  
en Leipzig  

2, Adelaide Gardens  
Ramsgate, 31 de julio de 1877  

Estimada señora Liebknecht:  

¿Me permitiría rogarle que entregara a su marido, de manera segura, tan pronto le sea posible, las líneas adjuntas? Cabe esperar que dentro de poco se vea usted relevada de semejantes fatigas por algún tiempo, y, según espero, por un período prolongado. Las mujeres de nuestros amigos en Alemania participan, por su parte, en la lucha en la que sus maridos toman parte activa de un modo que a nuestras mujeres de aquí, en la segura Inglaterra, les resultaría extraño. Aquí nos es fácil hablar y criticar, mientras que en Alemania cada palabra desprevenida o irreflexiva está amenazada con la cárcel y con la interrupción temporal de la vida familiar. Afortunadamente, nuestras mujeres alemanas no se dejan desconcertar por ello y demuestran con sus actos que la tan ponderada sentimentalidad femenina no es más que una enfermedad de clase, propia de las mujeres burguesas.  

Con cordiales saludos para usted y sus hijos,  

suyo afectísimo  
F. Engels  

110  
Engels a Wilhelm Liebknecht  
en Leipzig  

2, Adelaide Gardens, Ramsgate  
31 de julio de 77  

Querido Liebknecht:  

He recibido tus dos cartas del 21 y del 28. Solo espero que el fiasco de la dühringada sea definitivo y que no se vuelva a remendar la cosa. Bastante ridículos quedan de todos modos los órganos del partido que se han dejado inducir a atribuirle significación científica, ¡porque… los prusianos lo perseguían! ¡Y esos son todos los que yo he visto!  

El *Volksstaat* ha hecho ciertamente la observación de los marxianos y los dühringianos, y la recogieron inmediatamente después del congreso todos los periódicos que publicaron su discurso en la asamblea pública (donde perpetró tal cosa). Tampoco creo que vaya a desmentirla. Que ahora refunfuñe no es para mí motivo para considerarlo mejor de lo que es.  

Elisée Reclus no es más que un simple compilador, sin mayor sustancia. Puesto que él y su hermano eran cofundadores de la Alianza secreta, él podría, si quisiera, hablarte más claro sobre eso de lo que tú podrías hacerlo. Que esté o no con esa gentuza es completamente indiferente; es un hombre políticamente confuso e impotente.  

Yo jamás he dicho que la masa de vuestra gente no quiera ciencia real. Hablé del partido, y el partido es tal como se presenta ante la opinión pública, en la prensa y en los congresos. Y en él predominan hoy la semicultura y el ex obrero que se infla hasta literato. Si esa gente, como tú dices, constituye tan solo una minúscula minoría, no tendríais que guardarles consideración evidentemente sino porque cada uno de ellos tiene su séquito. La decadencia moral e intelectual del partido data de la unificación, y se habría podido evitar si entonces se hubiera mostrado un poco más de mesura y de juicio. Un partido sano, a la larga, vuelve a expeler muchas cosas, pero es un proceso largo y difícil, y la salud de las masas no es, desde luego, razón para inocularles sin necesidad una enfermedad.  

Para la *Zukunft* es una suerte que tu carta llegara aún a tiempo de impedir mi respuesta, ya decidida, a la invitación a colaborar. ¡Una invitación de una redacción completamente anónima, que como garantía de su cientificidad no tiene otra cosa que ofrecer que el acuerdo del congreso, cual si un congreso pudiera conferir el carácter de cientificidad! ¡La pretensión de que confiemos nuestros manuscritos a gente por completo anónima, gente que acaso pudiera ser los peores dühringianos!  

Dices que Wiede es co-redactor. ¡Pero él mismo, aún el 20 de los corrientes, me solicita colaborar en una revista que proyecta fundar en Zúrich!  

En fin, estoy harto de semejante confusión, de esa perpetua empresa de cosas irreflexivas y precipitadas. Ya por la necesidad de liquidar por fin de una vez mis propios trabajos mayores, no puedo en absoluto contraer compromiso alguno. Terminaré aún el *Dühring*, y después solo escribiré artículos cuando yo mismo lo considere urgente, y si existiera una revista que no fuera un órgano del partido, le daría preferencia, para no verme más expuesto a debates congresuales. Para los trabajos científicos no hay, sencillamente, foro democrático alguno, y a mí me basta con una experiencia.  

Deberías ir a Gante y, de allí, venir a Londres; nosotros con seguridad no iremos a Gante, pues, de otro modo, ¿para qué nos habríamos retirado de la práctica en La Haya? Pasando por Amberes llegas enseguida y muy barato a Londres; en mi casa tienes siempre dispuesta una habitación.  

Tengo que terminar, la mesa está puesta.  

Tuyo  
F. E.