en Londres

2, Adelaide Gardens, Ramsgate  
19 de julio de 77

Querido Mohr,

A Wiede también le escribiré que, por falta de tiempo, no puedo prometer nada, y menos aún cumplir. Los motivos verdaderos, o más bien internos, que tan acertadamente expones, desgraciadamente no pueden decirse. Además: ¿qué sabemos de la capacidad del señor Wiede para dirigir una revista científica? Y aun para los casos críticos, que sin duda pronto volverían a repetirse, ¿qué sabemos de su fiabilidad o, siquiera, de su buena voluntad?

Adjunto lo último de Wilhelm. En cuanto al manuscrito, le he respondido simplemente que te enviaría la carta. Ha confeccionado realmente tres artículos enteros en el Cachot, que aparecen en los números 80 y 81 del «Vorwärts». ¡Miserable chismografía, brillante ejemplo de cómo reescribiría tu «Crítica del programa» convirtiéndola en una glorificación del mismo! En cuanto a su exigencia de un artículo sobre la guerra, lo he despachado con cajas destempladas: no quiero disputar el espacio en el «Vorwärts» a los señores socialistas del futuro, ni volver a dar ocasión a que se grite que lleno el periódico de cosas remotas que no interesan a la masa de lectores, los cuales parecen desear fantasías en vez de hechos.

Lo miserable es que nuestra gente en Alemania tenga adversarios tan deplorables. Si del lado de la burguesía hubiera una sola cabeza capaz y formada en economía, pondría pronto a esos señores en su sitio y les haría ver con claridad su propia confusión. Pero ¿qué puede salir de una lucha en la que de uno y otro lado solo se esgrimen lugares comunes y majaderías de filisteo? Frente al cráneo burgués superior que hay en Alemania se está desarrollando un nuevo socialismo vulgar alemán, que empalma dignamente con el viejo «socialismo verdadero» de 1845.

Los turcos tienen que darse prisa si la cosa ha de salir bien. Si permiten a los rusos formarse un cuadrilátero de fortalezas ruso en Bulgaria y en la vertiente meridional de los Balcanes, el asunto puede hacerse crónico allí, y entonces no sería imposible una punta sobre Constantinopla, es decir, una punta calculada, como en 1828, para lograr un efecto puramente moral… o basado en la traición. Y la traición parece estar enteramente en las cartas. Que en Nikópolis —que, por lo demás, después del paso de los rusos carece de gran importancia— ha mediado traición, me parece evidente. Nunca se han rendido 6.000 turcos parapetados detrás de murallas y fosos sin que mediara asalto, salvo en Varna en 1828. Me pongo muy nervioso con los periódicos que llegan dos veces al día, con acciones rusas y una inactividad turca invariable; ni siquiera en 1828 fue peor, cuando no existía ningún ejército turco.

Ve a casa de Gumpert y hazte recetar algo contra el insomnio; todavía está allí, y el viaje te sentará bien. No dejes que la cosa vaya de nuevo demasiado lejos —supongo que volverás a mediados de agosto a Karlsbad—; hasta entonces tienes un mes, que mejor será pasar en buen estado de salud. Aquí tampoco andamos muy bien. Lizzie se encuentra muy indispuesta desde ayer, sin causa visible alguna; por primera vez le falla el baño de mar en su mágica eficacia, y empiezo a sentir una seria inquietud.

Muchos saludos a tu mujer, a Tussy y a Lenchen, así como a los Longuet y los Lafargue, y para ti mismo, de todos nosotros.

Tuyo  
F. E.

Marx a Engels  
en Ramsgate

[Londres] 23 de julio de 1877

Dear Fred,

Adjunto el «Journal des Débats»; ya es un número atrasado, pero interesante, sobre todo el leader sobre la guerra de Oriente y la correspondencia de Rusia. Además, el «Volksfreund» se ha convertido, según parece, en el Moniteur del señor Dühring. Además: Collets, «England, enemy of Turkey etc.»

Había pensado ir a visitarte a Ramsgate por dos o tres días; el viaje a casa de Gumpert sería inútil, pues sé de memoria todo lo que tanto él como los médicos y profesores de Karlsbad pueden decir sobre lo que la ciencia médica no puede hacer en este caso concreto. Además, el insomnio va algo mejor. Pero el hombre propone y el otro dispone. El otro, en este caso, es Hirsch, que ha venido expresamente a Londres para tratar conmigo durante la semana. Más sobre él y sus comunicaciones en el curso de esta epístola. Pero, ante todo, mis planes para el futuro inmediato.

Me propongo, si es posible, salir ya el 12 de agosto para Neuenahr y no para Karlsbad, por las siguientes razones:

Primero: por los gastos. Sabes que mi mujer padece serios trastornos digestivos, y como me llevaré de todos modos a Tussy, que ha vuelto a tener un fuerte ataque, mi mujer se tomaría muy a mal quedarse atrás. Solo el viaje de ida y vuelta para nosotros tres, con equipaje, y sin forzar demasiado la marcha para la cura, como he hecho varias veces, se acerca a 70 libras. Además, hace tiempo que le tengo prometido a Lenchen, que está muy achacosa, llevarla a su tierra, donde no puede vivir totalmente gratis. Por otra parte, la familia necesita todavía diversas adquisiciones para el viaje.

Segundo: los propios médicos de Karlsbad, en momentos de confianza, me han dicho que, si uno no quiere ir a Karlsbad todos los años, Neuenahr podría ser beneficioso como intermezzo. Naturalmente, ellos desean que uno vaya siempre a Karlsbad. Pero probablemente es incluso más higiénico cambiar una vez y tomar unas aguas más suaves, pues variatio delectat corpus. Además, mi mal del hígado es ahora mucho menos grave que el desarreglo nervioso que de él deriva. Por eso, un agua más suave, pero esencialmente de la misma composición.

Además, precisamente por los gastos, siempre he descuidado algo principal: la cura ulterior. Dados los costes de viaje mucho menores y el cierre de la casa (al cuidado de Withers) durante la cura, con el traslado de Karlsbad a Neuenahr se matarían de un tiro todos esos pájaros.

Por tanto, queda demostrado. Espero que estés de acuerdo.

Ahora, a otra cosa, en primer lugar, Hirsch.

Se ha desenvuelto muy bien y no ha perdido el tiempo. Entre otras cosas, le he tomado el pulso en materia de estadística francesa y lo he encontrado à la hauteur. También me ha hecho interesantes comunicaciones sobre la transformación casi general de todos los negocios industriales franceses en sociedades por acciones. Por un lado, esto se ha visto facilitado por la legislación durante el Imperio. En segundo lugar, al francés no le gusta el negocio, sino que en lo posible quiere vivir de rentista. Para ello, esta forma de negocio es, naturalmente, un regalo del cielo.

Según Hirsch (quizá aquí vea demasiado color de rosa), los oficiales del ejército francés, con excepción de los más altos, son republicanos. En todo caso, es un hecho característico que Galliffet (el asunto con la Beaumont es real, según Hirsch ha asegurado tras ulteriores recherches) se haya ofrecido al señor Gambetta en carta autógrafa, y que el mismo Galliffet, después de que Broglie destituyera al prefecto de su plaza de guarnición, presentara, junto con el estado mayor, una visita de pésame al prefecto caído en desgracia. Cuando del árbol seco suceden estas cosas, etc. Por otra parte, entre los suboficiales, compuestos en su mayor parte de gente nueva, está muy extendida la creencia de que Mac-Mahon ha disuelto la Cámara porque esta intentaba mejorar la situación de los suboficiales mediante una serie de propuestas.

Sobre cuanto sucede en el Elíseo, en París se sabe todo a diario, porque los trapisondistas bonapartistas que entran y salen de allí no callan la boca. Mac-Mahon está sumamente amargado. Este animal, cuyas primeras palabras históricas fueron: «J'y suis, j'y reste»; las segundas: «C'est assez», dice ahora su última palabra. De la mañana a la noche repite: «¡Merde!».

Hirsch está furioso con el «Vorwärts», tanto por el asunto Dühring como por el «¡Abajo la República!». Ha escrito al comité directivo (Geib, etc.) de la manera más ruda sobre ambas cosas. Ahora también se da cuenta de que la fusión ha degradado al partido teórica y prácticamente.

En relación con el «¡Abajo la República!», señala que el gran Hasenclever, como soldado prusiano (probablemente reservista o landwehrmann), estuvo frente a París en tiempos de la Comuna, de modo que no tiene motivo para alardear de principios.

Afirma que Hasenclever, en la época del conflicto prusiano, fue redactor de un periódico progresista en Krefeld, que lo vendió a un ultra reaccionario y que en esa ocasión se comprometió gravemente en un proceso derivado de dicha venta. Esto, según le dijo el propio Bracke, lo sabían Bracke y los camaradas cuando nombraron a Hasenclever redactor del «Vorwärts» con los mismos derechos que Liebknecht.

Liebknecht, entretanto, est puni par où il a péché. La banda lassalleana hace todo lo posible para mortificarle y humillarle. Por ejemplo, le echan en cara su mísero salario en el «Vorwärts», que su mujer (con 5 hijos) no necesita criada, etc. Han dispuesto deliberadamente las cosas —invirtiendo todos los usos del partido y del periodismo— de modo que Liebknecht tenga que responder por todos los artículos, incluso los escritos durante su ausencia, y que, de hecho, haga en el «Vorwärts» el papel que hace el hombre de paja en los periódicos franceses.

Hirsch va de París a Berlín el mes próximo, donde durante un mes se hará cargo de la redacción de los periódicos litografiados del partido, y lo hará de una manera que ha de causar disgustos a la chusma canalla aliada.

Adjunto la siguiente carta «del Futuro», por si tú no la has recibido también. Devuélvemela para que conteste.

Esto es bonito y astuto por parte de «Ciudadano», «Pensador» y «Socialista del futuro» Most. Así que preparan una segunda fusión; nosotros junto con el señor Dühring, que allí no faltará; y al mismo tiempo, bajo la redacción de Most & Co., ¡hacen que nuestro nombre encubra todas sus infamias ante el público, como si nosotros se lo agradeciéramos! Entonces, cien veces antes le habría hecho yo el favor a Wiede. Pero Most me ha hecho un favor al darme la oportunidad de contestarle con una negativa. Esos tipejos se creen que tratan con «mansos corderitos». ¡Qué insolencia!

Los rusos me parece que han hecho un fiasco solemne con su cañonazo propagandístico; y cuando tales coups de tête antimilitaristas no tienen éxito de vez en cuando, ejercen un efecto comprometedor y catastrófico sobre el propio ejército y el propio público, sobre todo justo después del exit armenio.

Dicen que mientras tanto el amigo Lopatin ha vuelto a ser antipatriota.
Espero que tu mujer esté mejor.
Saluda a todos.
Tuyo

Mohr  

Burns