. ¡En Ramsgate!

[Londres] 18 de julio de 77

Querido Fred:

En lo que respecta a Wiede, le responderé que (sea cual fuere el caso), en mi actual estado de salud, no estoy en condiciones de colaborar como colaborador en revista alguna.

Sería en verdad muy grato que apareciera una revista socialista realmente científica. Brindaría la ocasión para críticas o anticríticas en las que pudiéramos debatir puntos teóricos, poner de manifiesto la absoluta ignorancia de los profesores y docentes privados, y con ello, al mismo tiempo, despejar las cabezas del general public —tanto obreros como burgueses—. Pero la revista de Wiede no puede ser otra cosa que sham-scientific; los mismos zoquetes semieducados y literatos medio sabios que siembran la inseguridad en la “Neue Welt”, el “Vorwärts”, etc., constituyen necesariamente el grueso de sus colaboradores. La implacabilidad —primera condición de toda crítica— se torna imposible en semejante compañía; además, hay que tener constantemente en cuenta la fácil comprensión, es decir, la exposición para ignorantes. Imagínese una revista de química en la que la ignorancia química del lector constituyera constantemente el presupuesto básico. Y, aparte todo esto, la manera en que los colaboradores imprescindibles de Wiede se han comportado en el asunto Dühring impone la prudencia de mantenerse tan separados de esos señores como lo permitan las relaciones políticas de partido. Su lema parece ser: quien critica a su adversario insultándolo, tiene corazón; pero quien insulta al adversario mediante una crítica verdadera, es un carácter indigno.

Espero que las insolencias de los rusos al otro lado de los Balcanes sacudan a los turcos contra su viejo régimen. Que las derrotas de los rusos en la Turquía europea conducen directamente a la revolución en Rusia es cosa ahora probada incluso para Lavrov y Lopatin, por los estallidos de la prensa rusa —que ninguna censura puede sofocar— con motivo de los failures en Armenia. El tono de los periódicos de Petersburgo es más amenazador que el de la prensa alemana en la época en que el asedio de París no avanzaba como se esperaba.

Durante algunos días de la semana pasada y a comienzos de ésta, el insomnio y el consiguiente estado caótico de los nervios cerebrales alcanzaron en mí un grado preocupante. Desde ayer, vuelvo a estar mejor.

Con los mejores saludos de casa en casa.
Tuyo

Mohr