en Londres

42, Kings Road, Brighton

6 de marzo de 1877

Querido Mohr,

Muchas gracias por el largo trabajo acerca de la «historia crítica». Es más de lo que necesito para despachar completamente a ese sujeto también en este terreno. En efecto, Lawrow tiene en cierto modo razón cuando dice que hasta ahora se ha tratado al tipo con demasiada decencia. Cuando releo ahora el «Curso de economía nacional»[1] , ahora que conozco al tipo y sus maneras, y que ya no necesito temer que detrás de esa cháchara se oculte alguna artimaña, y toda esa farsa estirada se manifiesta sin disimulo, encuentro, ciertamente, que aún convendría un poco más de desprecio. El buen Lawrow tiene, naturalmente, sus propios sentimientos al respecto y, además, en sus prédicas[2] no necesita tener en cuenta el crescendo que uno no debe perder de vista en una paliza tan prolongada. Por lo demás, no tendrá ya que quejarse de blandura al final de la «Filosofía», y aún menos en la «Economía».

Los graves escrúpulos de Collet a propósito de Gladstone eran inevitables. Son cosas que no pueden hacerse sin orden superior. Habría que haber callado hasta que Gladstone volviera al cargo, y entonces habría que dejar a Urquhart que, mediante profundas insinuaciones[3], incomprensibles incluso para el afectado mismo, le dirigiera una seria advertencia. La lucha contra la diplomacia secreta debe llevarse a su vez de manera secreto-diplomática.

A Wilhelm[4] le elaboraré lo de la Plebeiana. ¡Con esta escisión en Italia, los señores dictadores anarquistas se han acabado! Por las pequeñas notas [también][5] en este número de la «Plebe» sobre los spiriti ristretti ed anarchici – ed allo stesso tempo mostruosa contradizione, dittatoriali[6], se desprende que Bignami ha conocido a fondo la particularidad de esa gente. Bakunin era todavía más hábil y paciente que el señor Guillaume, que tiene demasiada prisa por el dominio mundial.

Lo que me enviaste no era ninguna corrección nueva. Hasta ahora no tengo ninguna. Con Wilhelm es un verdadero desorden.

Dentro de 8 días regresamos. Lizzy está asombrosamente restablecida, el apetito casi normal, pero también hay aquí un aire impagable, en esta larga e ininterrumpida playa.

Un abrazo.

Tuyo

F.E.

[1] {75] 1 Véase el presente volumen, p. 34.  
[2] Prédicas.  
[3] Insinuaciones.  
[4] Wilhelm Liebknecht.  
[5] Ilegible en el manuscrito.  
[6] Espíritus limitados y anárquicos y al mismo tiempo — monstruosa contradicción — cabezas dictatoriales.