en Londres

42, Kings Road, Brighton
2 de marzo del 77

Querido Mohr:

He escrito a Liebknecht y le he pedido que, hasta nuevo aviso, me envíe las correcciones aquí; normalmente las recibo a más tardar los lunes, pero esta semana aún no he recibido ninguna y temo que, como de costumbre, algo se haya traspapelado. ¿Tendrías la bondad de pasarte por mi casa para ver si hay allí alguna corrección y enviármela? La señora Leeson te mostrará los paquetes de periódicos llegados, etc., y los encontrarás fácilmente entre ellos; además, puede darte envoltorios de periódicos, etc., para empaquetar lo correspondiente. Si no, esa gente es capaz de imprimir en mi nombre las estupideces que ellos han compuesto.

Por varias razones me alegra que Lina y Pumps no vengan hasta mediados de mes. En primer lugar, para entonces ya estaremos de vuelta en casa, pues pensamos regresar el martes de la semana que viene en ocho días; y en segundo lugar, me ha dado tiempo para enviarle a Lina, además de las £15 que le mandé aprisa (todo lo que tenía a mano), otras £5 por si acaso, y para explicarle una vez más, lo que tal vez no esté de más, de manera clara, que procure viajar con comodidad más que con baratura, ya que todo el dinero enviado hasta ahora está calculado únicamente para el viaje de ida.

Hemos tenido aquí un tiempo espléndido; hoy está neblinoso y húmedo, de vez en cuando llueve. ¡Qué diferencia climática entre Londres y esto! Veo por la noticia del periódico de esta mañana que en vuestra zona las aguas de los parques tenían 1½ pulgadas de hielo, mientras que aquí el efecto de la ligera helada nocturna ya había sido eliminado por el sol a las diez. Para pasar unas semanas junto al mar en invierno, Brighton es en verdad «un lugar fino», razón por la cual los más encumbrados como-se-llamen pululan aquí. Pero es una vergüenza para Londres que, después del acuario de esta ciudad, que se ha ganado un rango verdaderamente científico por sus logros en la cría de peces y anfibios, se haya osado llamar a la existencia a la caricatura de Westminster, un music-hall con acompañamiento de peces, y encima bajo semejante bombo*.

Un cordial saludo.
Tuyo,
F. E.

\* griterío publicitario.