en Leipzig

Londres, 25 de enero de 1877

Estimado Ramm:

Como no sé si Liebknecht ha regresado de Offenbach, le escribo a usted.

Primero, casi no he recibido más correcciones del «Dühring» desde hace casi catorce días (la última, devuelta de inmediato, fue el artículo VI); temo que un envío se haya extraviado.

Después, yo había rogado a Liebknecht que me enviase los números de la «Neue Welt» que contienen mi biografía de Wolff; he recibido los 4 primeros números, pero desde entonces solo he visto, a través de los ejemplares recortados de la «Neue Welt» en los que viene envuelto el «Vorwärts», que la serie también ha aparecido. Naturalmente, no he conservado aquí copia del manuscrito ni he hecho nada por procurármelo, pues contaba con la promesa de Liebknecht; ¿tendría usted la amabilidad de ocuparse de ello antes de que los recorten y maltraten todos?

Sobre las elecciones complementarias estamos aquí muy a oscuras; solo sabemos que Rittinghausen está “in”, como dicen los ingleses. Lástima que el capellán cristiano‑social Laaf se haya ido a pique; en primer lugar, seguramente habría sido muy divertido ver cómo se las hubiera apañado en el Reichstag, y en segundo lugar, como de todos modos habría tenido que hacer el ridículo, habría provocado divisiones entre los obreros de Aquisgrán y nos habría dado la oportunidad de introducir la punta de la cuña.

Lo más grato de las últimas elecciones es el gran avance en el campo, y en particular en las grandes zonas de cultivo de Schleswig‑Holstein y Mecklemburgo. De allí la cosa se extiende con facilidad hacia Pomerania y Brandeburgo, y en cuanto se vea carcomido el país del aguardiente, pronto sonará la hora final de la monarquía prusiana.

Con la mayor amistad, suyo
F. Engels