en Ginebra

122, Regent’s Park Road  
Londres, 21 de dic. de 76

Querido Becker:

He recibido tu tarjeta postal, los «Precurseurs» y 2 ejemplares de la Alocución francesa!!! Si puedes enviar algunos ejemplares más de la misma (en francés, nosotros los haríamos llegar a París), sería muy bueno; con gusto los pagaremos en cuanto sepamos cuánto cuestan aproximadamente 20 ejemplares.

Adjunto giro postal por 15 francos, de los cuales 9 francos son para el saldo de la deuda por las «Horas de Devoción» y 6 francos para dos suscripciones semestrales al «Precurseur» para Marx y para mí. Puedes enviarme ambos números juntos, eso ahorra franqueo, y yo puedo dárselo a Marx. Es muy bueno que tengamos de nuevo un periódico francés en Suiza; los jurasianos no pueden dejar de intrigar en camarilla y de atacar, y así se les podrá demostrar que con ellos no es posible paz alguna. No pude enviarte una correspondencia porque no quiero mentir, y del movimiento obrero de aquí solo cabría decir que ha degenerado en el más mezquino ajetreo de las trade unions, y que los llamados dirigentes, incluido Eccarius, corren tras la burguesía liberal para venderse a ella como agitadores contra las supuestas atrocidades turcas y predicar, en interés de la humanidad y la libertad, la entrega de la península balcánica a los rusos.

Que De Paepe haya estado en el Congreso de Berna concuerda con toda su actitud anterior. Desde el Congreso de La Haya había permanecido oficialmente con los belgas que se escindieron, pero como jefe de la oposición, y ahora está haciendo algo bastante bueno al haber movido a los flamencos a pronunciarse por el sufragio universal y una ley fabril. Esto es lo primero sensato que ocurre en Bélgica. Los fanfarrones valones tienen que sumarse ahora también. Pero fue imperdonable que los nuestros en Alemania cayeran en la trampa de los jurasianos. Los órganos bakuninistas han cantado victoria por todas partes cuando se dijo que los alemanes enviarían delegados al congreso. Liebknecht sabía perfectamente a qué atenerse; cuando me preguntó qué opinábamos de las ofertas de reconciliación y qué posición adoptábamos, le respondí: ninguna posición en absoluto, esos sujetos son los mismos que siempre fueron; quien quiera quemarse los dedos con ellos, allá él. Y acto seguido, esa acción confiada y candorosa, como si se tratase con los más nobles hombres de bien.

¿Has recibido las resoluciones de Nueva York, o más bien de Filadelfia, sobre la disolución del Consejo General? Por precaución te envío un par; esto puede servirles como nuevo motivo para tomar el asunto en sus manos.

En Ginebra aparece un periódico italiano y francés, del que es redactor ese Terzaghi caracterizado en nuestra «Alianza de la Democracia Socialista». Ese individuo, según dicen, ahora pone verdes a los bakuninistas. Es decir, después de haberlo tolerado mucho tiempo cuando nosotros ya lo habíamos denunciado como espía de la policía, finalmente han tenido que echarlo como tal. Es un simple soplón*, y su secuaz Bastelica es agente bonapartista: en Estrasburgo ha hecho imprimir un llamamiento a los obreros franceses para restaurar el Imperio.

En Italia no hay nada que hacer, todos bakuninistas, y en España ya no tengo ninguna dirección, aunque quizá pronto reciba una.

Saludos cordiales.

Tuyo,
F. Engels

*Soplón