en Engelskirchen

Londres, 18 de diciembre de 1876

Querido Hermann:

Tus dos cartas del 14 y del 17 del mes pasado las he recibido correctamente, he hecho los asientos correspondientes y he hallado conforme el extracto de la cuenta, salvo una partida que no se me había comunicado hasta ahora: el pago a Emil Blank, del 24 de enero de 1876, por 90,68 marcos. Supongo que sea el importe de los gastos de varios envíos de vino que me ha hecho llegar su firma local y que yo le debía, con lo cual también esto queda saldado.

Te devuelvo adjunto el papelito indio; los caracteres son devanagari o sánscrito sumamente desfigurados, razón por la cual solo he podido leer una palabra; se trata de una especie de escritura corrida, y yo no conozco más que la de imprenta. Será de algún dialecto de la India central, pues en el norte se suele escribir con caracteres arábigos.

Bien es verdad que me han asignado de nuevo a la par £600 en nuevas acciones del gas (con lo cual gano de un 60 a un 70%), pero, en cambio, en el último sorteo me han salido bastantes títulos americanos, de modo que por el momento, fuera de mis intereses, no necesito dinero. Sin embargo, como todas mis compañías de gas van a emitir en el curso del año nuevas acciones u obligaciones, me resulta muy grato saber que en cualquier momento puedo disponer de unas 300 a 500 libras en vuestra casa; pues a veces hay que desembolsar el importe íntegro de una vez, y entonces conviene allegar el dinero con rapidez.

Muchas gracias por la información acerca de Schaaffhausen. Ya me había figurado que los rumores que me llegaron eran exagerados, aunque la salida de Mevissen de la dirección podía ser un indicio de que las ratas empezaban a abandonar el barco.

Que va a haber pronto guerra, lo creo seguro. Los rusos se han metido en la empresa tan a fondo que ya no pueden retroceder, y los turcos, naturalmente, se opondrán a toda invasión de su territorio. Inglaterra, en cualquier circunstancia, protegerá Constantinopla y los estrechos, pero estamos aún muy lejos de eso; estoy convencido de que los turcos se las arreglarán mejor con los rusos si se los deja actuar solos. La posición entre el Danubio y los Balcanes es una de las más sólidas de Europa, y mientras no se construyan allí ferrocarriles y carreteras, la magnitud del ejército ruso que puede desplegarse y ser abastecido se halla limitada a un cierto máximo, a 100.000-150.000 hombres a lo sumo. Así pues, la guerra se prolongará probablemente en el cuadrilátero de fortalezas Rustschuk, Silistria, Warna y Schumla, y eso lo resisten los turcos mejor que los rusos. La llamada autonomía de Bulgaria no significa otra cosa que la expulsión de los turcos de esta sólida posición y el dejar Constantinopla al desnudo para una invasión rusa. Y eso, naturalmente, los turcos no se lo dejarán imponer por conferencia alguna.

Si quieres saber con exactitud qué clase de obstáculos encontrarán allí los rusos, regálate por Navidad el libro de Moltke «La campaña ruso-turca de 1828/29», Berlín 1836; es muy bueno, y con él tendrás al mismo tiempo los mapas especiales necesarios para la guerra que se avecina. Esta vez, respecto a 1828, la diferencia estriba en

1.º que los turcos tienen un ejército,

2.º que Silistria, Rustschuk, etc., están rodeadas por modernos fuertes destacados,

3.º que, después de la inglesa, los turcos poseen la flota acorazada más potente y dominan por completo el mar Negro,

4.º que el ejército ruso está en plena reorganización y, por tanto, poco apto para la guerra.

¡Cariñosos saludos a Emma y a los niños, y felices fiestas!

Tuyo,
Friedrich