en Leipzig
7 de octubre de 1876
41, Maitland Park Road
N.W. Londres

Lieber library,

Según una carta que escribiste a Engels, habías declarado en el Congreso que Engels se encargaría de despachar a Dühring. En lugar de ello, se encontró –y me lo mostró nada más llegar yo de Karlsbad [#]–, con gran extrañeza, el informe del Volksstaat, según el cual tú has declarado que yo (cosa que no se me pasa ni por sueños) voy a ajustar cuentas con el señor Dühring. [%!] ¡Resuélveme, oh Oerindur, esta dualidad de la naturaleza! [&!]

Engels está ocupado con el trabajo sobre Dühring [*!]. Es un gran sacrificio por su parte, pues a tal efecto debe interrumpir un trabajo incomparablemente más importante [!].

El que vuestro Congreso haya tendido la mano fraternal a Guillaume y Cía. es, en la forma en que se hizo, relativamente inofensivo. [?!] Sólo que debe evitarse a toda costa cualquier colaboración real con esa gente, que ha trabajado sistemáticamente por la disolución de la Internacional. [)*!] Los muy pocos obreros a los que aún traen de las narices en el Jura, Italia y España pueden ser, por lo que yo sé, personas honradas. Ellos mismos son intrigantes incorregibles que ahora, al descubrir su nulidad fuera de la Internacional, quisieran volver a colarse por una puerta trasera para desempeñar de nuevo su viejo papel.

Sobre la traducción del libro de Lissagaray al alemán estaba yo ya en tratos con Bracke antes de que llegase tu propuesta [?”]; he cerrado el trato con Bracke. [!”]

Ya sería hora de que el Volksstaat o, mejor dicho, ahora el (ese) “Vorwärts” [4], pusiera por fin el dedo en la verdadera llaga en la cuestión de Oriente. [%%!] La Kölnische Zeitung dice en uno de sus últimos números que bien podría repetirse la frase de un célebre diplomático: ¡Il n’y a plus d’Europe! Antiguamente también se hablaba de otras potencias; ahora sólo figura una potencia: ¡Rusia!

Pero ¿a qué se debe esto? Los periódicos alemanes, en la medida en que no tocan el cuerno ruso, tan pronto hacen reproches a D’Israeli como acusan a Andrássy por su imbécil veleidad.

El quid de la cuestión es, sin embargo, la política de Bismarck. Él la inició durante la guerra franco-alemana, después de Sedán [!!*]. En este momento paraliza a Austria (y, relativamente, incluso a Inglaterra) mediante su coqueteo oficial con Rusia; de hecho, paraliza a todo el continente. La marcha (según las últimas noticias) de tropas rusas armadas a través de las provincias [¿rumanas?] (¿bajo la custodia de un Hohenzollern?) hace creer a todo el mundo en París y Londres que existe una alianza ofensiva y defensiva entre Rusia y Prusia. De hecho, Bismarck, con su política de conquista en Francia, ha desarmado a Alemania frente a Rusia y la ha condenado al ignominioso papel que desempeña en este momento, et qui est véritablement «la honte de l’Europe» [@!].

En Inglaterra se ha producido un giro; la farsa sentimental puesta en escena por los whigs en su afán de reconquistar los loaves and fishes of office y a la que, entre los obreros, bajo la influencia de burgueses billetes de cinco libras [£], proporcionaron el coro adecuado canallas como Mottershead, Hales et tutti quanti, esa farsa toca a su fin. Gladstone ha tocado retirada, lord Russell ídem, y ya sólo el desvergonzado Bob Lowe (el exdemagogo australiano, el individuo que durante el último movimiento reformista [!!**] estigmatizó a la clase obrera, siguiendo el ejemplo de Edmund Burke, como swinish multitude) se pone en ridículo al hablar del Autócrata de todas las Rusias como «the only father of the oppressed». Precisamente los más avanzados y decididos entre los obreros de Londres han organizado un mitin de protesta contra los paneslavófilos. Comprenden que la clase obrera comete cada vez una infamia cuando figura como coro de las clases dominantes (de un Bright, un Gladstone, etc.). Caeterum censeo que es tu deber revelar en un artículo de fondo la mezquindad de la propia prensa burguesa germano-prusiana que se las da de antirrusa, pero que, a lo sumo, se permite libertades críticas frente a ministros extranjeros, mientras que acerca de su propio Bismarck guarda la más devota compostura de labios.
Mis mejores saludos a tu familia.
Tu
Mohr

A propósito. El Lumpacius de Amberes, que Guillaume y Cía. impusieron por intriga a los ignorantes obreros holandeses como presidente provisional del Congreso de La Haya [22] –un tal van den Abeele–, ha sido ahora desenmascarado por los suyos propios como agente del gobierno francés y, en consecuencia, expulsado a patadas de las secciones de la Internacional que aún vegetan en Bélgica. ¡Y esto después de que otro de esa camarilla, el señor Bastelica, se haya revelado abiertamente en Estrasburgo como agente bonapartista!

Un papel archigrotesco en los líos orientales lo desempeña el «cruzado no bautizado» de la Frankfurter Zeitung. []