en Karlsbad

Ramsgate, viernes, 25 de agosto de 1876

Querido Mohr:

Tu carta llegó aquí el martes y ahora circula entre tus hijas. La travesía errante de 28 horas desde Colonia hasta Karlsbad no os la envidia aquí nadie; en cambio, se cruzan fuertes apuestas sobre las cantidades de "humedad" bávara que os habrán ayudado a superar todo ese ajetreo.

Lenchen llegó el lunes de hace ocho días de Hastings, donde había estado el domingo con Jenny y los Lafargue; se encontraba bastante indispuesta, pero aun así se metió en el agua y se buscó un terrible dolor de cabeza que le duró dos días; un segundo intento empeoró aún más la cosa, de modo que tuvo que dejarlo por imposible. El martes volvió a casa, y al día siguiente, anteayer, tu mujer se presentó aquí por sorpresa; en todo caso, está notablemente mejor que hace seis semanas. Anda mucho de un lado para otro, tiene buen apetito y parece dormir también bastante bien. Ella y Lizzie se pasean por las arenas, después de que yo las haya reconfortado en la estación con un vaso de oporto, y se alegran de no tener cartas que escribir. A Lizzie le ha sentado de maravilla el baño de mar; espero que esta vez le dure todo el invierno.

Ramsgate está en este momento poblada casi exclusivamente por pequeños tenderos de ultramarinos y otros diminutos shopkeepers londinenses. La gente se queda aquí una semana, mientras el return ticket⁷ es válido, y luego cede el puesto a otros de la misma calaña. Es el antiguo público de excursionistas de un solo día, que ahora se toma ocho días. A primera vista se diría que son obreros, pero la conversación de las personas muestra de inmediato que son rather above that⁸ y pertenecen a la capa más desagradable de la sociedad londinense: la clase que, en su lenguaje y modales, se prepara ya para el oficio de costermonger⁹, que tan infaliblemente les espera tras la bancarrota igualmente infalible e inminente. ¡Figúrate ahora a Tussy con su viejo amigo Gore por la mañana en las arenas, rodeado de 30 o 40 de estas dames de la halle!

Ante la estupidez veraniega, que se va condensando más y más, la lectura adecuada era, naturalmente, la natural filosofía de la realidad del señor Dühring. Jamás me había topado con nada tan natural. Todo sucede mediante cosas naturales, pues se considera natural todo lo que al señor D[ühring] le parece natural, razón por la cual parte siempre de "proposiciones axiomáticas", ya que lo natural no requiere demostración. La cosa supera en banalidad todo lo visto hasta ahora. Aun con lo malo que es, la parte que trata de la naturaleza sigue siendo, con mucho, la mejor. Aquí se encuentra todavía un resto atrofiado de giros dialécticos; pero en cuanto pasa a las relaciones sociales e históricas, domina la vieja metafísica bajo la forma de la moral, y con ello monta el verdadero rocín ciego que lo hace dar vueltas en círculo sin salvación. Su horizonte apenas alcanza el ámbito de vigencia del Derecho territorial general, y la burocracia prusiana representa para él "el Estado". De hoy en ocho días volvemos a Londres, y entonces agarraremos enseguida a ese sujeto. ¡Las verdades eternas que predica puedes colegirlas del hecho de que sus tres bêtes noires son: el tabaco, los gatos y los judíos, y se las cargan bien.

En este momento llega aquí la carta de Tussy a Lenchen; la remito inmediatamente a Londres.

El "Daily News" y el viejo Russell, con su griterío sobre las Turkish atrocities, han prestado a los rusos un servicio impagable y les han preparado de manera espléndida la próxima campaña, que podrá ponerse en marcha en cuanto los señores liberales estén aquí al timón. La prensa liberal de provincias también se suma ahora al estruendo, y como old Dizzy se ha retirado a la Cámara de los Lores, los vocingleros liberales llevarán probablemente la voz cantante en la próxima sesión de los Comunes. De las infamias de los montenegrinos y herzegowinos no se dice, naturalmente, ni una palabra. Por fortuna, los serbios están recibiendo una buena tunda —incluso Forbes, que por lo demás vuelve a ser el único corresponsal de guerra racional, habla con inconfundible entusiasmo de la superior eficacia militar de las tropas turcas— y con el B&.amztü app no es tan fácil intervenir.

Tu mujer y Lizzie te mandan cordiales saludos, tanto a Tussy como a ti.

Tuyo
F. E.

⁷ billete de ida y vuelta – ⁸ algo por encima de eso – ⁹ oficio de baratillero