Es muy lindo hablar. Tú puedes quedarte calentito en la cama y estudiar la renta del suelo en general y las condiciones agrícolas rusas en particular sin que nada te moleste, pero yo tengo que estar sentado en el duro banco, achisparme con vino frío, interrumpirlo todo súbita- mente una vez más y seguirle los rastros al aburrido Diúhring. Pero sin duda no hay otro remedio, aun cuando me meta en una polémica cuyo final es imposible divisar; después de todo, si no es así no tendré paz, y el panegírico del amigo Most sobre el Curso de filosofía de Diihring me ha mostrado exactamente hacia dónde y cómo dirigir el ataque. Habrá que incluir este libro, porque en muchos puntos decisivos expone mejor los lados débiles y los débiles fundamentos de los argumentos presentados en la Economía. Lo encargaré en seguida. No contiene en absoluto verdadera filosofía —lógica formal, dialéctica, metafísica, etc.— y es de suponer más bien que constituye una teoría general de la ciencia en donde la naturaleza, la historia, la sociedad, el Estado, el derecho, etc,, son tratados pretendidamente en su interconexión interna. Hay, pues, todo un capítulo dedicado a describir la sociedad del futuro, la llamada sociedad “libre” en sus aspectos menos económicos, y entre otras cosas da ya el esquema educacional para las escuelas primarias y secundarias. En consecuencia, contiene trivialidades en una forma aun más simple que en el libro sobre economía, y con las dos obras podré hacer la crítica del autor en ambos aspectos a la vez. Para la concepción de la historia de este noble caballero —hasta la aparición de Diúhring no habia otra cosa que basura— este libro tiene también la ventaja de que se pueden citar sus propias torpes palabras. De cualquier modo, ahora lo tengo

calado. Mi plan está listo —J'ai mon plan—. Primero trataré a esta basura en una forma puramente objetiva y aparentemente seria, y luego mi crí- tica se irá haciendo más severa, a medida que sc vayan acumulando las pruebas de la tontería por una parte, y de los lugares comunes, por la otra, hasta llegar finalmente a un buen vapuleo, De esta manera Most y Cía., no podrán usar más su excusa de la “dureza” y Diihring tendrá también su merecido. Hay que hacerles ver a estos señores que hay más de una manera en que se puede ajustar cuentas a la gente de esta clase.

Espero que Wilhelm * publicará el artículo de Most en Neue Welt ** para la que evidentemente fue escrita. Como de costumbre, Most no sabe copiar, y así lo hace responsable a Diihring de las imbecilidades más cómicas referidas a las ciencias naturales; por ejemplo, el desprendimiento de los anillos (de acuerdo con la teoría de Kant) ¡de las estrellas fijas!

Con Wilhelm no se trata sólo de falta de originales; esto podría obviarse con otros artículos sobre temas del día. etc., como se hacía en tiempos de Hepner y Blos. Se trata de su pasión por complementar las deficiencias de nuestra teoría, por encontrar respuestas a todas las objeciones de los filisteos y una imagen de la sociedad del futuro, ya que, después de todo, el filisteo hace preguntas sobre ella; y además su pasión por ser tan independiente de nosotros como sea posible (cosa que, debido a su absoluta carencia de toda teoría, ha conseguido siem- pre mucho más de lo que él mismo se da cuenta). Y como consecuencia de todo esto me hace pensar que, pese a todo, Diihring es una persona educada, comparado con los chapuceros teóricos del Volksstaat, y que sus obras son con todo mejores que las de esos señores subjetiva y obje- tivamente oscuros...

El hecho de haber releído la historia antigua, y mis estudios de ciencias naturales, me prestaron gran utilidad para el asunto Diihring y me facilitan las cosas en muchos aspectos. Especialmente en las ciencias naturales encuentro que el terreno me resulta considerablemente más familiar y que, aunque debo tener gran cautela, puedo moverme con cierta libertad y seguridad. También estoy empezando a ver el final de este trabajo. La cosa está empezando a tomar forma en mi cerebro y el hecho de poder vagar por la playa, donde puedo dejar que los deta- lles me den vueltas en la cabeza, me facilitó mucho esta tarea. En este enorme campo es absolutamente necesario interrumpir de tanto en tanto la molienda y digerir lo que se ha deglutido.

El Sr, Helmholtz no ha dejado de perseguir a la “cosa en sí” desde 1853, y todavía no ha comprendido el asunto. No tiene vergüenza de permitir tranquilamente que se reimprima una vez más la tontería que había publicado antes de Darwin.

Ar Esta carta fue escrita por Engels cuando estaba elaborando sus artículos contra Diihring, que fueron publicados primero en Vorwärts,

* Liebknocht. (Ed.) + ee “Nuevo Mundo”. (Ed.)

en 1877, y luego en forma de libro, con el título La subversión de la ciencia por el señor Eugen Dihring (conocido generalmente por Anti- Dúhring). La primera edición se publicó en 1878.

Mosr, Johann (1846-1909). Anarquista alemán; tipógrafo; socialde- mócrata en los comienzos de su actividad política, Desde 1867 participó en el movimiento obrero vienés y fue uno de los líderes de su ala “iz- quierda” semianarquista; director de periódicos en el Partido Socialde- mócrata Alemán y miembro del Reichstag. Después de la promulgación de la Ley de excepción contra los socialistas (1878) emigró a Londres, donde a partir de enero de 1879 publicó el periódico Freiheit [Libertad], que tomó gradualmente un carácter anarquista. En el Congreso de Wyden (1880) fue expulsado del Partido Socialdemócrata. Desterrado de Inglaterra en 1882, emigró a Estados Unidos, donde siguió publicando Freiheit.

En una carta a Sorge, del 19 de setiembre de 1879, Marx escribía acerca de Most:

“El benemérito Johann Most, hombre de la más pueril vanidad, cree verdaderamente que el mundo ha sufrido una enorme trasfor- mación porque él vive ahora en Londres y no en Alemania. No carece de talento, pero lo mata escribir tanto. A esto se agrega que no tiene estabilidad intelectual. Cualquier cambio de viento To EL primero en una dirección y luego en otra, como a una veleta.”

En su periódico Freiheit, Most había criticado el oportunismo del Sozial-Demokrat de Zurich (Bernstein, Hóchberg, etc.) y a los líderes del Partido Socialdemócrata Alemán. En la misma carta a Sorge, Marx dice que mientras Bernstein, Hóchberg y Schramm critican el periódico de Most por ser “demasiado revolucionario”, él y Engels

“le reprochan que el propio Freiheit carezca de contenido revo- lucionario y sólo contenga, en cambio, fraseología revolucionaria. No le reprochamos que critique a los jefes del partido alemán, sino, en primer lugar, que arme un escándalo público en lugar de enviar- les sus opiniones por carta, como lo hacemos nosotros; y en segundo lugar, que sólo utilice esto como excusa para darse importancia y para poner en circulación los estúpidos planes conspirativos secretos de los señores Weber Junior y Kaufmann”.