Querida Jenny,

Tu indisposición nos ha angustiado mucho a todos; pero espero que ahora, tras el aceite de ricino y con el buen tiempo, se haya disipado.

La propuesta de Engels de ir con él a Shanklin me pareció muy bien por el lado de que, por ti, ya consideraba conveniente mi estancia allí; pero habría deseado que él, por mi causa, no se retrasara y, por otra parte, no me estorbara en mi libre movimiento, atormentándonos a mí y a sí mismo con ello. En efecto, espero las últimas pruebas de París y no tendría sosiego si mi ausencia ocasionase nuevas demoras en la publicación, ya indeciblemente demorada, de las entregas finales.

Esta vez he recibido dos cartas seguidas de Lachâtre, que actualmente vive en Vevey (Suiza). El necio expresa su altísima satisfacción con las últimas entregas, ya que son comprensibles de manera general, es decir, incluso para él. Naturalmente, no respondo a esas sandeces, como tampoco a su carta de Bruselas, malcontenta.

He despachado la circular (que ya obra en poder de Bracke) sobre el mamarracho de Liebknecht-Hasselmann; es un pequeño folleto; asimismo, le he dado al señor Schramm en Berlín la deseada información; por fin, he hecho desgraciado a Willebrord, rehusando terminantemente toda colaboración en una revista bajo la redacción de los señores de “L’Indépendance”. Lo lamento por Willebrord; pero ¡qué pretensión más insensata!

Aquí en casa todo sigue como siempre. Me parece que a Jennychen le sienta bien el tiempo más bonancible. Para gran satisfacción suya, la madre Lormier ha criticado sin piedad a Longuet sus “franceses” trastos de muebles. Parece que el negocio de Lafargue marcha.

Hoy me quedo en casa, pues Lenchen y Tussy han ido a la ciudad, donde se han citado con Jennychen en una subasta de muebles.

Nuestro jardincito reverdece muy lozano.

Lopatin me sorprendió el viernes. Al sábado siguiente partió ya hacia Hastings, donde residirá un par de meses. Encontró que en París su alojamiento no quedaba libre ni un instante de visitantes rusos, lo que le hacía imposible el trabajo.

Con cordial saludo.

Tu Karl

Saluda también de mi parte a Madame Lizzy.