en Londres

[Londres] 8 de mayo de 75

Querido Oswald,

No sé qué tenía yo en la cabeza cuando ayer le afirmé que la grafía teutsch fuera completamente moderna. No la grafía, solo el significado que se le atribuye como correcta es moderno. En todo el alto alemán medio predomina incluso tiutsch, tiusch (p. ej., Walther von der Vogelweide). Además, diutisch (p. ej., Annolied). En el siglo XVI vuelve a predominar teutsch (p. ej., Lutero, Ulrich von Hutten). En cambio, en alto alemán antiguo siempre diutisk, diotisk, creo incluso que la forma más antigua thiodisk, theotiisk está documentada en alguna parte.

La cuestión es la siguiente: el th (þ) gótico, nórdico antiguo, anglosajón, sajón antiguo y franconio antiguo pasa en el sajón y el franconio más tarde, por borramiento o desgaste, a d; en el alto alemán, por la mutación consonántica, igualmente a d (por lo cual todas las palabras que en inglés empiezan con th, tanto en alto alemán como en bajo alemán, incluido el holandés, presentan uniformemente d inicial). Esta coincidencia, aparentemente contraria a toda regla, indujo, en el caso de una palabra tan importante como lo era el nombre mismo de la nación, a los escritores altoalemanes del siglo XIII, la inclinación a restablecer la diferencia, aparentemente correcta, de la mutación consonántica mediante la T, falseando con ello la lengua.

—Todo esto estaba totalmente olvidado en tiempos de Lutero, tanto como el origen mismo de la palabra. En cambio, desde el Renacimiento, los nombres transmitidos por los romanos —Teutones, Tuisto, etc.— fueron utilizados como base etimológica y así permanecieron hasta Jacob Grimm.

Mi conciencia filológica no me deja en paz hasta haberle enviado esta rectificación de lo que ayer afirmé. Regla general: después de las 2 de la madrugada no se debe charlar de filología comparada.

Suyo
F. Engels