en Ramsgate

15 de julio de 1874
11, Nelson Street, Ryde

Querido Fred,

Es una verdadera vergüenza que aún no te haya escrito, pero en la ociosidad absoluta resulta, como es sabido, muy difícil encontrar tiempo. Este island es un pequeño paraíso, especialmente para los señores que han emparchado por doquier las tierras mejor situadas. Hemos hecho una tour alrededor de la isla per boat?, estuvimos en Ventnor, Sandown, Cowes, Newport y, además, varias excursiones a pie. Para realizar estas últimas con perseverancia hace demasiado calor, aunque ciertamente es una temperatura muy moderada en comparación con Londres.

La religión parece florecer aquí por todas partes entre los natives, pero por lo demás son gente práctica. «Vote for Stanley, the rich man» lo encontramos pegado por todos los alrededores. El concejo municipal de Ryde, en el cual se sientan varios miembros de la Ryde Pier and Railway Company y cuyas deliberaciones en la prensa local sustituyen a la Cámara de los Comunes inglesa, es un verdadero modelo de jobbing.

Nuestro landlord es un scripture reader for the poor, y su biblioteca teológica, about two dozen volumes, adorna nuestro sitting room. Aunque pertenece a la Church of England, encontré entre ellos los sermones de Spurgeon. En Sandown, donde tomé un baño caliente, hallé una library semejante en la casa de baños, y no se puede dar un paso sin ver anunciados piadosos Meetings. En efecto, la plebs de aquí es muy pobre y parece buscar en la iglesia su principal distracción. Sería muy interesante investigar cómo esta población originaria de pescadores ha sido reducida in no time a este estado de contrición divina. La «superpoblación» ciertamente no lo ha hecho, pues en total no hay aquí ni cien mil habitantes reales.

Mi estado de salud es mejor, sobre todo no necesito píldoras, pero la cabeza, a pesar de todo, no está del todo en orden.

Gran alegría nos dio el sábado pasado Laurita con su visita; desgraciadamente tuvo que regresar el lunes por la noche. Cuando la acompañamos al muelle en su partida, llegó de Brighton una banda de excursión de la templanza. La mitad de ellos estaba borracha. Era, como observó un viejo inglés a mi lado, «the worst lot he had ever met with in his life», y en verdad, yo tampoco había visto nunca semejante runrún de idiotas enclenques, insolentes y soeces, con mujerucas además feísimas, todo «unge Leut». Para los foreigners, esta muestra de freeborn Britons habría sido chocante.

Que el emperador de Rusia no se haya roto el cuello en Sajonia es esencialmente de lamentar. Habrás visto por las noticias de prensa que, si bien los rusos prometieron a Bismarck dar sanción europea a sus artículos de guerra en el Congreso de Bruselas, en realidad apuntaban a proseguir allí sus trabajos preparatorios de París (1856) sobre los maritime rights. Si en lugar de Disraeli hubiera sido Gladstone primer ministro, el truco les habría salido. Tal como están las cosas, este congreso sólo puede ser un failure.

El fallido atentado contra Bismarck parece haberle alterado momentáneamente la cabeza. ¿Habría hablado él, de lo contrario, a pesar del agua de Kissingen, entre otras cosas, de «la libertad» que los caídos en la guerra y él mismo han conquistado para el país alemán? El bello Wilhelm, en cambio, debe encontrar contrario a la etiqueta que ya no se considere valioso el esfuerzo de dispararle.

En Francia es el miedo a la dissolution lo que vuelve a esos tipos tan tímidos. Mac-Mahon, pese a su orden de gabinete real-prusiana, evidentemente no está tan decidido como aparenta. Un coup d’état, también lo sabe, lo hace dependiente de los bonapartistas y pone fin al Septennat muy rápidamente. Por otro lado, también teme una dissolution sin una previa regulación u «organización» del mariscalato. Si los ruraux ponen sus intereses por encima de sus caprichos ideológicos, pese a toda resistencia le «harán posible gobernar». Pero ¿se ha visto alguna vez en la historia universal algo tan cómico como esta colisión y sus héroes? Si la república se las arregla, seguramente nadie será más inocente de ello que los republicanos de profesión.

Con mis mejores saludos a Madame Lizzy y a Pumps.
Tuyo
Mohr