en Leipzig

| Londres, 21 de feb. de 74

Querido amigo Blos:

Recibo con agradecimiento los materiales. Adjunto el artículo sobre las elecciones inglesas.* Un primero de una serie sobre la ley militar saldrá en un par de días; el segundo, tan pronto tenga aquí el discurso de Moltke.

La conducta de Jacoby es imperdonable. ¡Si no quería aceptar, debió rogar de antemano al comité del partido que lo presentara solo como «nombre» en distritos completamente desahuciados! Los obreros no tienen dinero ni tiempo para prestarse a tales vacías demostraciones. Se requerirán los esfuerzos más extremos para hacer triunfar a Bracke, y sin embargo, justamente por tratarse de un distrito rural, la victoria es doblemente importante. Con esto, Jacoby se ha hecho imposible para todo el futuro. El hombre es demasiado listo. ¡Y encima con razones tan chatas, vulgardenócratas! ¡Despotricar contra la violencia como algo condenable de por sí, cuando todos sabemos que, en última instancia, sin violencia no se logra imponer nada! Si tales cosas las escribiera Löb Sonnemann, podría pasar, o Karl Mayer del «Schwäbischen Beobachter»; ¡pero un candidato de nuestro partido! No obstante, es bueno que él mismo se haya reducido a un mero «nombre».

Por lo demás, muy hermoso y lógico: por un lado rechaza la violencia, por otro la acción parlamentaria, legal... ¿qué queda entonces sino la pura abstención bakunista?

Con la mayor amistad, suyo
| F.E.
Recibida ayer la carta de Liebknecht.

X Friedrich Engels: «Die englischen Wahlen»