[Londres] 29 de nov. de 73

Querido Mohr,

Lopatin regresó ayer noche a París; piensa venir aquí dentro de uno o dos meses, época para la cual también Lawrow se instalará aquí con su imprenta, a no ser que, por la cuestión del costo, sobre lo que llamé especialmente la atención a L[opatin], cambie de idea.

L[opatin] y Outine muy probablemente nunca llegarán a ser amigos íntimos; sus naturalezas se simpatizan poco entre sí, y sobre ellos pesa aún la sombra de su primer contacto frío en Ginebra. Además, L[opatin] siente un gran patriotismo ruso y trata el pyccкое дело¹ siempre aún como algo aparte, que no concierne al Occidente, y no parece sentirse muy agradecido con Outine por habernos iniciado en los misterios¹. A esto se añade que L[opatin] acaba de pasar por las manos de Lawrow y, recién llegado de la soledad siberiana¹, tenía que ser algo receptivo para sus melosidades conciliadoras.

Por otra parte, todo el trasto de la emigración rusa le repugna hasta el cuello, y no quiere tener nada más que ver con ello, mientras que Outine, a pesar de, y a causa de, su oposición contra esa banda, sigue aún metido hasta las orejas en esos chismes y da importancia a cada pedo — así se enfurece negramente porque L[opatin] quiere hacer imprimir el manuscrito de Tschernyschewski que tú conoces, no en casa de Trussow, sino en casa de Lawrow, parce que cela leur donne du prestige?².

En mi opinión, por consiguiente, no tiene gran importancia que L[opatin], por ejemplo, no tenga a Elpidin por un canalla complicado, sino por un simple burro; aunque precisamente por la indiscreción del mismo Elpidin frente a un tal Fedetzki o Feletzki, y por la cháchara de éste, el gobierno ruso fue informado de la estancia de L[opatin] en Irkutsk y L[opatin] fue detenido.

Tschernyschewski, cuando L[opatin] llegó a Irkutsk, estaba “muy cerca”, es decir, a 700-800 millas inglesas más allá, en Nertschinsk, pero fue trasladado en seguida a Sredne Wiljuisk, al norte de Jakutsk, latitud 65 grados, donde, aparte de los tunguses aborígenes, sólo tiene por compañía al suboficial que lo vigila y a 2 soldados.

L[opatin], después de haberse escapado en julio, permaneció escondido aún un mes en Irkutsk, por último en casa del mismo hombre que estaba especialmente encargado de descubrir su escondite; luego viajó disfrazado de campesino, haciendo de carretero, con su propia telega a Tomsk, de allí en barco de vapor, de Tobolsk con caballos de posta y, finalmente, por ferrocarril a Petersburgo, siempre como campesino; aquí permaneció escondido un mes más, hasta que tranquilamente tomó el tren y cruzó la frontera.

En la traducción del «Capital», los capítulos 2 a 5 (incluidos Maquinaria y Gran Industria) son de él, es decir, un buen trozo. 122! Ahora traduce textos ingleses para Iloiskosp%.

Ayer leí, en la versión francesa³, el capítulo sobre la legislación fabril. Con todo el respeto por el arte con que este capítulo ha sido transformado en un francés elegante, lamento sin embargo la suerte del hermoso capítulo. Fuerza, savia y vida se han ido al diablo. La posibilidad de que el escritor corriente se exprese con cierta elegancia se paga con la castración del idioma. Engendrar pensamientos en este forzado francés moderno se vuelve cada vez más imposible. Ya la inversión de las frases, que la pedante lógica formal ha hecho necesaria en casi todas partes, priva a la exposición de todo lo sorprendente, de toda vitalidad. Tomar como base, para la traducción inglesa, el ropaje francés lo consideraría un gran error. En inglés no hay necesidad de debilitar la enérgica expresión del original; lo que inevitablemente se pierde en los pasajes propiamente dialécticos queda compensado por la mayor fuerza y concisión del inglés en muchos otros.

A propósito, ¿con qué excusa el señor Kokosky su mala traducción? ¡Con que yo escribo el muy difícilmente reproducible “estilo Liebknecht-Marx”! ¡Vaya un cumplido!

La carta de Tussy llegó anoche. Será contestada mañana, para que no recibáis todo en un día.

¿Qué dice Gumpert?

Saludos cordiales a Tussy. Tuyo
F. E.

¹ la causa rusa. — ² porque esto les daría prestigio. — ³ Capítulo. La jornada laboral.