en Londres

Ramsgate, 3 de septiembre de 1873

Querido Mohr:

Esta mañana he recibido la carta de tu mujer, según la cual Jenny ha pasado felizmente el trance. Te felicitamos de todo corazón. En un primer acontecimiento de esta índole siempre se tiene algún motivo de preocupación y se alegra uno doblemente cuando ha transcurrido felizmente.

Los ginebrinos son unos perfectos filisteos. ¡De manera que por la posibilidad de que vuelvan a ingresar las secciones jurásicas hay que echarlo todo por tierra! Estoy convencido de que ya están haciendo trampas con los otros y llenos de ansias de compromiso; de haber ido nosotros, tal vez nos habríamos encontrado con todo ya arreglado. A semejante Congreso difícilmente se le puede comunicar *in extenso* el informe confidencial del Consejo General. ¡Por lo demás, los otros empiezan también de manera harto lastimosa, con 30 hombres!

A Le Moussu le había prometido dos cosas independientes entre sí:

1. adelantarle, bajo cualquier circunstancia, las £ 23 para su patente;

2. para el caso de que Lafargue lo dejara en la estacada, o éste se retirara voluntariamente, o la separación se produjera de una forma que, frente a Lafargue, me lo permitiera, negociar con él y con Moore sobre una base similar a la que tenían con Lafargue.

De tu carta parece deducirse que la separación se ha efectuado de tal modo que Lafargue no puede echarme nada en cara si entro con Le Moussu y lo sustituyo. Si esto es correcto – y tu opinión al respecto me basta por completo –, Moore y Le Moussu podrían venir a verme la tarde en que yo tenga que estar allí por lo de Andrews, y hablaríamos del caso. Pero si él necesitara el dinero para la patente de inmediato, ha de hacérmelo saber en el acto; yo tendría entonces que ir enseguida a Londres a procurárselo.

Te felicito por tu *narrow escape*. Por desgracia, semejantes ataques espasmódicos no se pueden provocar con cierta seguridad; el vinagre de frambuesa, y hasta cuerpos más sólidos, te podrían haber ido cien veces a la tráquea sin provocar esos síntomas.

Le he escrito a Hepner.

¿Quieres comunicar lo arriba dicho a Le Moussu, si consideras que puedo hacerlo con buena conciencia frente a Lafargue? Bien entendido, mi oferta se refiere únicamente a la posición que Lafargue ocupaba en «Moore & Le Moussu»; a la otra historia – la gran imprenta –, en cualquier caso habría que renunciar por el momento, ya por razones comerciales; ya habrá suficiente trabajo, al menos de entrada, con explotar la patente misma. Explicaré todo esto cuando vaya.

Lizzie y yo enviamos los mejores saludos a toda la familia.

Espero que Andrews os haya enviado también el título, el sumario y la cubierta. En esta última, abajo del todo, en pequeño, poner: Prix 2 sh.

Tuyo,

F. E.