en Ramsgate

[Londres] 29 de agosto de 73

Querido Fred,

Serraillier ha estado aquí esta tarde. Se ha quejado mucho y se mostraba muy vacilante respecto a su viaje a Ginebra. Aparte de razones privadas, según dice, en un principio sólo había aceptado porque creía que nosotros íbamos; además, lee ahora por primera vez el mandato, cuyo envío se le había prometido —según dice— quince días antes del Congreso. Encuentra ahora en él cosas, por ejemplo, el aumento de los poderes del Consejo[1], que no podría sostener ni personalmente ni en nombre del Consejo Federal.

Pero todo esto no es lo principal. El Consejo Federal ha recibido una carta de Perret, de la que se desprende:

I. que la Federación Romanda quiere anular los plenos poderes que el Congreso de La Haya otorgó al Consejo General;

2. que ni uno solo de la banda ginebrina de la Romanda quiere aceptar un mandato de una sección inglesa, a excepción de Duval, y éste sólo bajo las condiciones consignadas en [1];

3. que, según escribe Perret, ninguno de los nudos de allí quiere perder ni una semana de tiempo —en el Congreso, lo que exigiría aceptar mandatos.

En estas circunstancias, soy decididamente de la opinión de que S[erraillier] hace mejor en no ir. La vergüenza recae sobre nosotros, no sobre él, si se presenta allí —en estas circunstancias, que no eran previsibles. En mi opinión, debería escribir una carta, adjuntando las historias americanas, y declarar además que su indisposición le impide hacer uso de los mandatos que ha recibido de Nueva York, Londres, etc.; y, por último, que, a partir de las cartas recibidas en Londres de los principales países del continente, se ha convencido de que, en las actuales circunstancias, en Francia, Alemania, Austria, Dinamarca, Portugal, etc., no es posible ningún congreso bona fide[2].

Telegrafíame inmediatamente *yes*, si eres de esta opinión; *no*, en caso contrario. No quería decir nada definitivo sin tu conocimiento previo.

En vista de las relaciones suizas, que se nos han ocultado cuidadosamente hasta la última hora, considero un completo disparate enviar a S[erraillier]. Nuestra abstención absoluta, que aún puede imponer, e impondrá, a los gobiernos y a la burguesía —a pesar del escándalo que los periódicos armarán al principio—, se va al diablo si S[erraillier] se presenta en estas circunstancias.

Salud.

Tu
K.M.

Sorge escribe además (quizá ya lo sepas) que los holandeses les han comunicado que enviarán delegados también al Congreso del Jura, y exige, lo que Serraillier como mandatario suyo deberá apoyar expresamente, que no se admita a los holandeses en nuestro (!) Congreso.

Mis saludos a la Sra.*

*1 plenos poderes del Consejo. 2 auténtico.*