en Londres  

[Manchester] 25 de mayo del 73  

Querido Fred:

Te contesto rápidamente estas pocas líneas, en la habitación de Schorlemmer, con quien voy a ir a pasear ahora mismo, ya que Moore, en casa de su Dulcinea, piensa no estar visible hasta *about 6 o’clock*.

Aquí ha hecho un frío endiablado y viento del este hasta hoy, de modo que he pescado un catarro *in optima forma*.

Ese mismo día, o mejor dicho esa misma noche, en que llegué aquí, el primer individuo que se me echó encima fue, como siempre, el inevitable Borchardt.

Ayer me topé también con el digno Knowles, de aspecto muy beodo, enrojecido.

El bueno de Dakyns, según me dice Moore, no quiere saber nada de la Internacional, porque se ha dividido.

Me alegra que le des las 50 libras a mi mujer.  
Salut.  
Tuyo  
K. M.  

Schorlemmer te envía saludos y te hace saber —con alusión a tu carta a Gumpert— que ha vuelto a convencerse de que eres un gran estratega.