Londres, 20 de marzo de 1873

Querido Sorge:

Ante todo, permíteme expresarte nuestra más sentida participación por la grave desgracia familiar que te ha sobrevenido. Todos nosotros hemos tenido que sufrir pérdidas semejantes y sabemos cuán profundamente afectan la vida entera de una persona. Cuesta largo tiempo y dura lucha superarlas, pero sabemos que posees la energía para sobreponerte a ellas.

Tu última carta, o más bien la penúltima, la tiene Marx, que quería escribirte unas líneas; dudo, sin embargo, que lo haya hecho, y no puedo preguntárselo hoy, pues ha ido con Tussy a Brighton por unos días. En cuanto a las antiguas actas del Consejo General, de nada pueden serviros, puesto que todas las resoluciones de interés general os fueron comunicadas oportunamente y las demás han perdido toda validez. En cambio, aquí nos son absolutamente imprescindibles en la lucha contra los secesionistas, para poder responder a las mentiras y calumnias. Creo que el interés de la Internacional es aquí más importante que el cumplimiento de una formalidad. – El que los demás secretarios no hayan enviado informes no es, desde luego, en regla. El de Serraillier estaba en la carta extraviada. Wróblewski no puede enviar ninguno, porque en Polonia todo es secreto y tampoco antes le hemos pedido nunca detalles. Cómo están las cosas en Alemania y Austria lo sabéis tan bien como nosotros, ya que mantenéis correspondencia directa, y nosotros tampoco tenemos detalles sobre la situación de las secciones. De los secretarios salientes de Suiza —Jung— y Dinamarca —Cournet— no puede exigirse informe alguno. Así pues, ¿quién ha de informaros aún? De Dinamarca no oímos ni una palabra; me temo que las intrigas lassalleanas hayan encontrado allí terreno.

En Francia todo parece haberse venido abajo. Heddeghem ha hecho de traidor, como demuestra el proceso de Caen, donde el procurador lo calificó directamente de delator. Dentraygues, en Toulouse (Swarm), con su habitual pedantería llevó una multitud de listas inútiles que proporcionaron a la policía todo lo necesario; su proceso está ahora en curso, y esperamos noticias de un día a otro. Larroque ha logrado escapar felizmente vía Londres hacia San Sebastián, donde procura reanudar los contactos con Burdeos. Su dirección (que debe mantenerse secreta) es:

Señor Latraque
21, Calle de la Aduana, San Sebastián, España,
sin sobre interior.

Cuno no ha tenido suerte con su resolución de la Sección 29. La envía al Consejo Federal español aliancista y dice en ella que ¡Capestro = Cuno! ¿Para qué, entonces, esa comedia de nombres? La “Federación” de Barcelona imprime esos disparates y saca de ello la consecuencia —no sin cierta apariencia de razón— de que también Cuno ha hecho penitencia y ha comprendido que el anterior Consejo General no tenía razón. Eso resulta de transigir.

A propósito de Lodi. Cuando llegó tu carta del 12 de febrero, todos estaban ya libres de nuevo y Bignami firmaba otra vez como redactor. Por tanto, me permití no enviar los 20 dólares, ya que el dinero ya no era necesario, tanto más cuanto que el Consejo General necesita su propio dinero. Te ruego me des instrucciones inmediatas sobre si aún debe enviarse o si vosotros queréis disponer de otra suerte del mismo.

En cuanto a los pagos para el Consejo General, no he recibido aún ni un céntimo. Por los Reglamentos administrativos, III, art. 4, verás que las cuotas no vencen hasta el 1 de marzo; y la práctica ha sido que, por lo general, no se pagaban hasta poco antes del Congreso o en el Congreso mismo. Hasta ahora hemos vivido principalmente de contribuciones individuales y de hacer deudas. En cuanto a las primeras, trataré de recaudar algunas, pero será difícil si no queremos gastar de antemano todos los recursos para el próximo Congreso, abandonando la marcha del mismo al azar.

Envíame en seguida 80 ó 100 ejemplares de los estatutos de los sindicatos ingleses. Los 40 que enviaste no han llegado aún, como la mayoría de las cartas —se están buscando—, y no bastan en absoluto para aquí; sólo en Manchester pueden distribuirse 30 ó 40, ya que los sindicatos obreros son aquí en su mayoría locales y no centralizados. Por ahora, puedes enviar todo lo destinado al Consejo Federal Británico bien a mí, bien al secretario S. Vickery,
3, Oak Villas, Friern Park, Finchley, N., Londres. O a F. Leßner, 12, Fitzroy Street, Fitzroy Square, W., Londres. El actual local del Consejo Federal es, por cierto, también provisional. Asimismo, puedo necesitar aún ejemplares franceses para Italia, Holanda y Bélgica; los envío uno a uno o de dos en tres a los comités de huelga, dondequiera que estalla una huelga.

Por ahora no puedo proporcionar direcciones en Holanda o Bélgica; Liebers ya no está en La Haya, sino en Alemania; van der Hout, que por lo demás es un holgazán, está en Essen como minero del carbón.

La resolución del 26 de enero es muy buena. Ahora, para zanjar el asunto, sólo falta que vosotros, después de la celebración de los congresos jurásicos, italianos y demás que se avecinan en marzo, toméis un acuerdo por el que la del 26 de enero se aplique nominalmente a los secesionistas respectivos en España, Bélgica, Inglaterra y el Jura. De Italia solamente podría tratarse en cuanto se vieran afectadas por él las secciones reconocidas —Nápoles, Milán, Ferrara, Turín, Lodi, Áquila—; las otras nunca han pertenecido a la Internacional.

La alocución a los españoles causará también muy buen efecto. Por una parte, está redactada de manera teóricamente correcta en todos sus puntos; por otra, evita todo lo que podría dar pretexto a los aliancistas para erguirse como anarquistas contra ella; y en tercer lugar, es breve. En general, todas vuestras alocuciones han tenido gran acogida entre los obreros.

He remitido la resolución del 26 de enero al Consejo Federal Británico; se presentará esta noche.

Las exigencias del Consejo General (del 15 de diciembre) sobre la admisión de secciones nunca serán satisfechas en esa forma. El Consejo General tiene que admitir a toda sección que cumpla las condiciones de los Estatutos y los Reglamentos administrativos; no puede imponer nuevas condiciones; por consiguiente, el punto (exigir la estadística del número y de las ramas de trabajo es facultad del Consejo General, pero no los nombres) queda parcialmente anulado, y el nº 4 enteramente, puesto que el título III de los Reglamentos administrativos regula de otro modo el modo de pago. Lo mejor será dejar esto en silencio, sin insistir; aquí nunca hemos recibido más de lo que prescriben los puntos 2 y 3, y aun esto con dificultad, y, cuando había buena voluntad de parte de la gente, jamás fuimos estrictos en cuanto a la forma. Para casos dudosos, ciertamente es bueno tener respaldo con tal acuerdo.

Tampoco le será posible a Wróblewski atenerse a sus instrucciones. Para Polonia, el apoderado tiene que ser tratado en absoluto como hombre de confianza; de lo contrario, allí no conseguiremos nada, y un informe mensual detallado le es del todo imposible. – Por lo que a mí respecta, de Italia sólo puedo informar que no hay nada que informar, salvo que la sección de Lodi aún no se ha reconstituido y la de Turín probablemente se ha deshecho.

Fue realmente una idea desdichada endosarme a mí la impresión de los sellos. El año pasado ya tardó hasta marzo o abril antes de que los recibiéramos; ahora será aún más tarde. Le Moussu, como todos los franceses, es condenadamente negligente en los asuntos de negocios cuando no le queman los dedos, y de nada sirve apretarle. Entonces Jung se encargaba de la impresión; ahora esa carga recae también sobre Le Moussu, que no sabe inglés.

Te he enviado el “International Herald” y “La Emancipación”, el primero hasta el nº 50 (sale hoy) y la segunda hasta el nº 88; espero que hayan llegado bien.

Por poco olvido darte las gracias por el vino que, tras un largo viaje, ha llegado por fin aquí. Salió en un vapor alemán hacia Bremen, desde donde fue cargado franco a este lugar, llegando finalmente bien tras algunas peripecias. Lo he compartido con Marx, aunque yo mismo solo he probado unas cuantas botellas hasta ahora. El Catawba dulce gustó mucho a las damas. El tinto no es nada despreciable y el blanco, por lo que he probado, es una interesante transición entre el vino del Rin y el jerez seco. Las pocas botellas que aún tengo en la bodega se guardan para grandes ocasiones. El vino es agradable de beber, pero carece del carácter individual de los vinos originales europeos. Te estoy muy agradecido por haber enriquecido mis conocimientos vinícolas de esta grata manera con todo un hemisferio; lo que más me asombra es la situación septentrional de los viñedos de Ohio, de la que acabo de enterarme en esta ocasión, pues los había supuesto mucho más al sur.

La trifulca de Woodhull en Spring-Street me ha divertido mucho. La haré circular por España, etc. Lo mismo que el hecho de que Eccarius se atreva a describir en el “World” su congreso farsante como una mera reunión amistosa. He recibido “Arbeiter-Zeitung” hasta el nº 4. Muy bien, aunque aquí y allá algo áspero en el estilo; en nada perjudica, atestigua su carácter proletario. Muy bueno el ataque contra Singer & Co. —ought to be continued and extended to others.

Aquí, por lo demás, no hay nada nuevo. Los insultos de Jung y Hales recorren toda la prensa secesionista jurásica, belga y demás; Longuet quiere responder en “La Liberté”; si lo hará o no, no me queda del todo claro con su pereza.

Cierre del correo.

Un cordial saludo.
Tuyo,

F. Engels