en Nueva York

Londres, 12 de febrero de 1873
Querido amigo:

Hasta ahora han aparecido los ocho primeros cuadernos de la edición alemana de «El Capital». Como dentro de dos o tres semanas saldrá también el último, le enviaré a usted y a los demás amigos de Nueva York la obra completa (a partir del cuaderno 5) de una sola vez. En lo que respecta a una edición inglesa, es casi seguro que se hará como consecuencia de la edición francesa. Sin embargo, aguardo ese momento con cierta inquietud. La revisión de la traducción francesa me ha dado más trabajo que si hubiera hecho yo mismo toda la traducción. Así pues, si no encuentro un traductor inglés plenamente competente, tendré que encargarme yo mismo de la cosa, y la edición francesa me lo ha impedido ya y seguirá impidiéndome, hasta su terminación, dar el último pulimento al segundo tomo.

Engels y yo colaboraremos, en la medida en que nos lo permita el tiempo, tanto en el periódico alemán como en el Föderalblatt.

Los secesionistas en Inglaterra —Mottershead, Huber, Roach, Alonzo, Jung, Eccarius y compañía— han repetido en estas últimas semanas, en un pretendido congreso de la federación inglesa, la farsa del Universalist Federal Council de Londres. Los señores no pasaban de estar compuestos por ellos mismos; dos de ellos, Jung y Pape, habían sido ya depuestos por sus secciones de Middlesbrough y Nottingham, de modo que no representaban tampoco, ni siquiera nominalmente, nada. Todas las «hole and corner sections» que esta gente ha fabricado no cuentan seguramente, en total, ni con 50 individuos. El congreso —con la excepción de una pequeña nota que Eccarius, como jornalero a sueldo del «Times», introdujo subrepticiamente en ese periódico— pasó sin ser notado, pero será explotado por los secesionistas en el continente. El discurso de Jung en el congreso supera todo cuanto cabe imaginar en necedad e infamia. Es un tejido de mentiras, tergiversaciones y desatinos propio de un viejo chismoso. Este fatuo mozo parece padecer un reblandecimiento cerebral. No puede ser de otro modo; uno tiene que acostumbrarse; el movimiento desgasta a las personas, y en cuanto sienten que han quedado fuera de él, caen en las bajezas y tratan de convencerse de que la culpa de haberse convertido en unos miserables la tiene éste o aquél.

A mi juicio, el Consejo General de Nueva York ha cometido un grave error con la suspensión de la Federación del Jura. Esta gente ya ha salido de la Internacional al declarar que el Congreso y los Estatutos de ésta no existen para ellos en modo alguno; han formado el centro de una conspiración para constituir una Contra-Internacional; a consecuencia de su congreso de Saint-Imier, se han celebrado congresos similares en Córdoba, en Bruselas, en Londres, y, finalmente, los aliancistas de Italia celebrarán un congreso análogo.

Todo individuo y todo grupo tienen el derecho de salir de la Internacional, y, cuando eso ocurre, el Consejo General debe limitarse a hacer constar oficialmente esa salida, pero en modo alguno a suspender. La suspensión está prevista para cuando los grupos (secciones o federaciones) no hacen sino impugnar las competencias del Consejo General, o infringen los Estatutos o los artículos del Reglamento en tal o cual punto. En cambio, los Estatutos no contienen artículo alguno sobre los grupos que echan por tierra la organización en su conjunto, y esto por la sencilla razón de que, según los Estatutos, se sobreentiende que tales grupos han dejado de pertenecer a la Internacional.

No se trata, en modo alguno, de una cuestión formal.

Los secesionistas han resuelto en sus diversos congresos convocar un congreso secesionista general para redactar su nueva organización, independiente de la Internacional. Ese congreso habrá de celebrarse en primavera o en verano.

Pero los señores quieren dejarse una puerta abierta para el caso de que la cosa fracase. Así se desprende de una voluminosa circular de los aliancistas españoles. Si su congreso resulta un fiasco, se reservan el derecho de ir a infestar el Congreso de Ginebra, propósito que el aliancista italiano Gambuzzi fue lo bastante cándido para comunicarme cuando estuvo en Londres.

Así pues, si el Consejo General de Nueva York no cambia de proceder, ¿cuál será el resultado?

Después de la del Jura, suspenderá a las federaciones secesionistas de España, Italia, Bélgica e Inglaterra; resultado: toda la chusma lumpen vuelve a aparecer en Ginebra, paraliza allí todo trabajo serio, como hizo en La Haya, y vuelve a comprometer el congreso general para utilidad y provecho de la burguesía. El gran resultado del Congreso de La Haya fue empujar a los elementos podridos a excluirse a sí mismos, es decir, a salir. El procedimiento del Consejo General amenaza con frustrar ese resultado.

En abierta oposición a la Internacional, esta gente no perjudica, sino que beneficia; pero, como elementos hostiles dentro de ella, arruinan el movimiento en todos los países donde han echado raíces.

El trabajo que esa gente y sus emisarios nos crean en Europa difícilmente puede imaginarse en Nueva York.

Para fortalecer la Internacional en los países donde la lucha se libra principalmente, es preciso, ante todo, una actuación enérgica del Consejo General.

Una vez cometido el error respecto al Jura, quizá lo mejor sea, por el momento, ignorar por completo los demás (salvo cuando nuestras propias federaciones exijan lo contrario) y esperar al congreso secesionista general, para declarar entonces a todas sus constituencies que han salido de la Internacional, que se han excluido ellas mismas de ésta, y que en adelante ha de considerárselas como sociedades ajenas e incluso hostiles a ella. Eccarius declaró con mucha ingenuidad en el congreso de tapadillo de Londres que había que hacer política con los burgueses. Su alma está sedienta de venderse desde hace mucho.

La noticia de la gran desgracia que ha afligido a Sorge nos ha dolido profundamente a todos. Transmítale mis más cordiales saludos.

Salut fraternel

Karl Marx