en Ginebra

[Londres] 11 de febrero de 1873

Querido Becker:

El segundo fascículo de la traducción francesa acaba de publicarse. Lo habrás recibido, si no ha sido extraviado, antes de la llegada de estas líneas.

Las entregas alemanas para ti, como para otros, han sido evidentemente extraviadas. Dentro de pocas semanas aparecerá el primer tomo completo, y te lo enviaré por vía de librero; sé tan amable entonces de acusarme recibo.

Por Kostecki no puedo hacer absolutamente nada. 1. Yo mismo estoy bajo “high pressure”, me he metido considerablemente en deudas por los señores refugiados franceses, quienes, por tanto, también me insultan como es debido; 2. El señor Kostecki no ha sido en absoluto enviado por mí, sino todo lo contrario. No podía mantenerse en Londres, me declaró que se iba a Galitzia, quería apoyo de la Internacional; yo le declaré que su caja estaba vacía, pero añadí que tal vez pudiera hacerse algo por él una vez que hubiera llegado a Ginebra. 3. Todo esto ocurrió mucho antes del Congreso de La Haya. Kostecki se había despedido de mí, pero mucho después todavía me lo encontré por las calles de Londres y no volví a saber nada más de él. Desde entonces, todo ha cambiado. Nuestras conexiones con Galitzia, adonde han ido desde entonces muchos polacos de aquí, son vivas y están en orden, también con otras partes de Polonia. Así que no es necesario ningún nuevo emisario. Por lo demás, Wróblewski no da nada por Kostecki, quien en general es poco estimado por nuestra gente polaca.

Te escribiré en estos días unas líneas sobre las relaciones internas de la Internacional.

Tuyo,
K. M.