en Hoboken

Londres, 4 de enero de 1873
Querido Sorge:

1. Recibidas tus cartas del 3 y del 6 de diciembre. No comprendo que no te lleguen los periódicos, etc. Te escribí los días 7 y 14 de diciembre a propósito de las detenciones de Lodi y envié: el 14 de diciembre, “Emancipación” e “International Herald”; el 22 de diciembre, “Emancipación” e “I. Her.”; el 23, “Emancipación” y “Égalité” (Cluseret contra los blanquistas, bueno, lástima solo que su nombre aparezca al pie), y el 24, 3 ejemplares de la circular de la Sección Extranjera de Mánchester. Sigue hoy: “Emancipación” y un ejemplar de la misma, así como la circular de la minoría del Consejo Federal Británico.

2. ¡Así que la mayoría del Consejo Federal Británico ha consumado la secesión! – bajo la dirección de Hales, Mottershead, Roach y – Jung. ¡Ha lanzado una circular, se ha pronunciado contra el Congreso de La Haya, etc. Solo tenemos un ejemplar hasta ahora; en cuanto recibamos un segundo, os lo mandaremos. A continuación, no fue el Consejo Federal Británico, sino esa reunión de tapadillo de la mayoría la que convocó un congreso inglés para el 5 de enero. Pero aquí, entre los obreros ingleses, no resultan tan sencillos los golpes de Estado. La minoría permaneció reunida en el antiguo local, 7, Red Lion Court, se constituyó en Consejo Federal Británico y envió aviso a todas las secciones de que aguardaran su juicio hasta que también ella hubiera sido oída. A renglón seguido, ya el 23 de diciembre quedó despachada la circular redactada por mí de la Sección Extranjera de Mánchester, y el 31 de diciembre la de la minoría del Consejo Federal. Entretanto, la sección del West End se había pronunciado ya aquí contra la mayoría; Nottingham siguió, antes incluso de tener en las manos la circular de la minoría; ídem Middlesbrough destituyó inmediatamente a Jung y exigió que la minoría les propusiera un nuevo delegado; ídem el Consejo de Distrito de Mánchester. Todas se declararon a favor de los acuerdos de La Haya, y, según noticias privadas de Riley, estamos seguros de todas las secciones de provincias a excepción de Liverpool. Con lo cual este golpe de Estado quedaría liquidado. Me alegra, en especial, la pronta justicia que le ha cabido al señor Jung. Eso es lo que saca de haberse entregado, a remolque de Hales, como herramienta de su enemigo mortal Guillaume. Ahora está más muerto que vivo.

2.º Bélgica. El congreso belga se ha burlado a conciencia del Consejo General. Ha declarado no querer tener nada que ver con vosotros y que los acuerdos de La Haya son nulos e inválidos. Procuraré mandarte el martes algo más preciso, no tengo aquí el periódico.

3. El congreso español acordará lo mismo, porque los nuestros no han mandado a nadie. Desgraciadamente, muchos de los nuestros están, según me escribe Mesa, envueltos en la insurrección, en la cárcel o con las partidas en el monte, lo que ahora mismo resulta muy fatal.

4. Así que tenéis, por tanto, 1. los jurásicos, 2. los belgas, 3. la antigua Federación Española y 4. las secciones minoritarias de aquí, que se han declarado en rebeldía. Somos aquí unánimemente del criterio de que no se da un caso de suspensión, sino que el Consejo General debe limitarse a constatar que estas etc. etc. federaciones y secciones declaran nulas e inválidas las leyes de la Asociación legalmente vigentes, con lo cual se colocan ellas mismas fuera de la Internacional y han dejado de pertenecer a ella. Entonces no cabe hablar de conferencia alguna, que a consecuencia de la suspensión siempre sería posible.

Que no podéis pasar a semejantes medidas hasta tener en vuestras manos los documentos oficiales, se entiende de suyo. Os los procuraremos.

5. En Portugal, todo está perfectamente en orden; Lafargue recibió ayer una carta en la que se le anuncia otra más larga para mí.

6. De Dinamarca, ni una línea todavía. Sospecho que los suizos han andado enredando allí por medio de sus partidarios de Schleswig. Pero no hay nada que la Alianza pueda ganar allí.

7. Francia. Habrás recibido el informe de Serraillier. En el Sur han sido numerosas las detenciones: 37 hombres, de los cuales 27 han sido puestos ya en libertad; algunos de los nuestros siguen presos. Por lo demás, en Toulouse, los nuestros celebraron una conferencia justamente durante las detenciones.

8. Italia. Las familias de los 3 detenidos y de los 6 que se dieron a la fuga en Lodi se encuentran en la mayor miseria, y Bignami me bombardea con cartas pidiendo ayuda, pues la sección ha sido naturalmente proscrita por las restantes secciones italianas (de la Alianza). Hemos mandado algún dinero y también nos hemos movido al respecto en España y Alemania. Pero allí no hay mucho que recoger, la gente tiene ya bastantes gastos de ese tipo. En cambio, en América habría que hacer algo. Es de la mayor importancia que Lodi sea apoyada desde fuera; es nuestro puesto más fuerte en Italia y, ahora que de Turín ya no se oye nada, el único fiable. En cuanto esa gente vea que la Internacional es algo más que una frase, será un golpe durísimo para la Alianza, que se gasta todo el dinero en impresos, etc., y no apoya nunca. Lodi es mucho más importante y con menos dinero puede hacerse allí algo más que con la huelga de los joyeros de Ginebra, de la cual Outine, como de costumbre, hace depender allí la existencia de la Internacional. Esos ginebrinos son en ese aspecto como los belgas, nunca hacen nada y siempre lo quieren todo. Lo que vosotros podéis hacer allí y nosotros aquí por los joyeros es una gota en el mar y no les sirve nada – los tiempos de la gran huelga de Ginebra pasaron y no volverán; mientras no estén resueltos los asuntos internos de la Internacional, no tendremos los medios de sostener ninguna huelga. En cambio, con la mitad o menos de los esfuerzos, se puede alcanzar un éxito colosal en Italia. Imagínate la furia de los aliancistas cuando de pronto se lea en “La Plebe”: Soscrizione per le famiglie etc. etc. Ricevuto dal Consiglio Generale dell’Internazionale, Nuovo Jork! – Lire tantas, ¡y el Consejo General demuestre así de repente a los italianos su existencia! Haced, pues, lo que podáis. Esa gente está en la cárcel a causa de vuestra circular, y se lo debéis. De 30 a 50 dólares bien podrían reunirse, pero, sea mucho o poco, mandad algo y pronto, por mí, si es posible, con la promesa de más envíos. Si perdemos Lodi y “La Plebe”, nos quedamos sin ningún pied-à-terre en Italia, podéis estar seguros.

9. De la mayoría de los periódicos internacionales o aliancistas, etc., recibimos aquí a lo sumo 1 ejemplar y aun eso fatigosamente. Trataremos, no obstante, de hacéroslos llegar con regularidad.

10. Vuestras proclamas dan en el blanco; pero mientras mantengáis correspondencia en francés con gente como los jurásicos y los belgas, y en inglés con Hales, corréis el riesgo de que los hagan imprimir con todas las faltas de lengua y germanismos, lo que, ciertamente, no sería agradable. Supongo que tendréis gente de lengua materna francesa o inglesa capaz de revisar esos textos. Nuestros franceses de aquí habrían armado un escándalo de mil demonios si hubiéramos puesto sus nombres bajo el francés de Marx o el mío. Ninguno de nosotros puede estar tan firme en un idioma extranjero como para escribir en él para la imprenta sin la revisión de un nativo. A propósito, dice Mesa que en vuestro mensaje al congreso español habríais reconocido en cierto modo su derecho a erigirse en tribunal sobre los acuerdos de La Haya y os habríais rebajado con ello – como no conozco el documento (no saldrá hasta el próximo número de “Emancipación”), no sé lo que hay de cierto.

11. Serraillier tampoco conoce al tal Arraing a quien habéis mandado poderes; si es alguien recomendado por Walter, entonces malo. Walter es agente de los blanquistas y anda de intrigas en Toulouse, Burdeos, etc. Por lo demás, los blanquistas han hecho con su manifiesto un ridículo espantoso; uno tras otro buscan aquí el modo de volver a insinuarse, y Ranvier ha desautorizado todo el asunto.

12. En Portugal existe el derecho de coalición, pero no el de asociación. La Internacional, por tanto, no está constituida allí oficialmente; mas, como todo marcha por los mejores carriles, un apoderado es por ahora superfluo y solo podría suscitar celos y disputas. – A los daneses también lo mejor es dejarlos hacer hasta que hayamos averiguado qué es lo que va mal.

13. A Cuno le está bien empleado. La vida práctica en América ya le enseñará buenas costumbres.

Muchos recuerdos de Marx y míos.

Tuyo,
F. E.

Después de la última sesión de Spring-Street en el “World” – que he recibido de ti esta semana –, parece indudable que hay agentes provocadores entre ellos.