en Hubertusburg

Londres, 24 de agosto de 1872

Querido Liebknecht:

Lamento tener que rechazar tu propuesta de candidatura, entre otras razones porque, debido a mi residencia no autorizada de diez años en el extranjero, he perdido mi condición de súbdito prusiano y, con ella, mi derecho de ciudadanía alemana.

Hoy nos enteramos de que los jurásicos, después de todo, vienen a La Haya!!!, pero que se retirarán en cuanto se produzcan las primeras resoluciones contra la Alianza, para celebrar luego su congreso de Neuchâtel. Bakunin se habrá precipitado con la instrucción para Italia; los españoles le habrán comunicado que así no era posible y que tenían que venir a La Haya, aunque solo fuera para protestar. El Consejo Federal español tiene, en efecto, una mayoría aliancista y ha puesto en marcha un procedimiento electoral mediante el cual probablemente enviarán a cuatro de la Alianza. En cambio, la Unión de los obreros fabriles catalanes (40 000 hombres) envía a uno de los nuestros, Mora. Los italianos se guardarán de venir, tras su resolución de Rímini.

Sorge está aquí, en mi casa, y envía saludos.

Tuyo,
F. E.

No hay que esperar ninguna riña de los bakuninistas. Su cobardía no tiene límites, por mucho que sean unos bravucones. No se meten con nadie si no son ocho contra uno.