en Leipzig

Londres, 4 de agosto de 1872

Querido Hepner:

Justo cuando me disponía a escribirle un breve artículo sobre las últimas historias bakuninistas, surgió la necesidad de que el Consejo General hablara como tal. El artículo se transforma, pues, en un Manifiesto, cuya traducción alemana recibirá usted el miércoles.

Complemento a ello, quizás en breve, a partir de los documentos españoles recibidos últimamente. Bakunin ha dejado que la Alianza de la Democracia Socialista, que usted conoce por “Les Scissions” [397], siga existiendo como sociedad secreta, a fin de someter la Internacional a su dirección. Pero nosotros lo hemos descubierto y tenemos ahora las pruebas. Así que habrá acusación pública, porque de lo contrario en España las elecciones al congreso serían dirigidas por la Alianza y resultarían en su favor. Esta historia le rompe el cuello a Bakunin.

La respuesta a la “Concordia” la habrá recibido usted. ¡De modo que ésos son los socialistas de cátedra! No los creía yo tan tontos; pensé que cualquier beta-bettziech redactaba el periódico.

El factum Verdy lo conocía yo por la “Kölnische Zeitung”, pero no sabía que el hombre fuera al mismo tiempo un timador. Muy bien. Ese lamentable Sonnemann, por lo demás, no ve en cada gran acontecimiento histórico más que la ocasión de convertir de nuevo su piojoso Frankfurt en ciudad imperial libre. Por eso los prusianos han de recibir siempre una paliza. Según nuestras noticias, los preparativos se han hecho a una escala tan colosal que una derrota de los prusianos sólo es posible si, además de Francia y Rusia, Austria marcha contra Prusia. Pero Austria marcha con Prusia, si no se produce un giro repentino, cosa que en las circunstancias actuales no es de suponer. Además, presenciaremos el cómico espectáculo de cómo Guillermo¹ lanza un llamamiento a los polacos y restablece alguna especie de Polonia. Y eso le rompe el cuello a él y a toda la cochina

¹ Guillermo I.

administración prusiana. El Imperio alemán-prusiano está aún lejos de haber llegado a su cúspide; esta guerra, llevada con éxito como es de esperar, lo encumbra rápidamente a ella, y luego irá a dar rápidamente, rodando, desde esa altura vertiginosa de la gloria napoleónica. Bien podría ser que esta vez el movimiento partiera de Berlín; las contradicciones se agudizan allí mucho, y sólo hará falta una coyuntura política modificada para llevarlas al estallido. Una revolución berlinesa así será sin duda harapienta, pero siempre es mejor que venga desde dentro que después de un Sedán, que en todas partes tiene consecuencias pútridas.

Hirsch tiene que hacerse enviar desde Suiza los siguientes escritos de Bakunin:
“Lettres à un français” (anónimo), Ginebra 1871.
“L’Empire knouto-germanique” por M. Bakunin, Ginebra 1871. Por vía de librería no se consiguen, lo he intentado, pero Boruttau se los conseguirá sin duda, puesto que siente entusiasmo por ellos.

Salude a Liebknecht y a Bebel cuando los visite de nuevo.

Mis mejores saludos.

Suyo,
F. E.