en Hoboken

[Londres] 21 de junio de 72

Querido amigo,

Sus envíos del 7 de junio (junto con el informe adjunto) recibidos ayer.

Entretanto habrán recibido mi segunda carta, así como la carta de Le Moussu, que fija definitivamente la posición del Consejo para los Estados Unidos.

El próximo congreso se celebrará (el anuncio oficial se enviará a Nueva York la próxima semana) el primer lunes de septiembre de 72, en La Haya (Holanda). No es en absoluto admisible que nos despachéis con un memorial. En este congreso se trata de la vida o la muerte de la Internacional. Usted y por lo menos uno más, si no dos, deben venir. En cuanto a las secciones que no envíen delegados directamente, pueden enviar mandatos (mandatos de delegados).

Los alemanes para mí, F. Engels, Lochner, Carl Pfänder, Lessner.
Los franceses para G. Ranvier, Auguste Serraillier, Le Moussu, Ed. Vaillant, F. Cournet, Ant. Arnaud.
Los irlandeses para MacDonnel, que se desempeña muy bien, o, si lo prefieren, para uno de los alemanes o franceses arriba mencionados.
Naturalmente, cada sección, cualquiera que sea su número, si no pasa de 500 miembros, un solo delegado.

Ustedes ya conocerán el hermoso proyecto belga de revisión de los estatutos. Proviene de un ambicioso impotente, Hins, que junto con su esposa rusa está bajo las órdenes de Bakunin. Una de sus páginas más hermosas es la abolición del Consejo General. El proyecto entero ha sido debidamente despellejado en La Emancipación (Madrid), órgano del Consejo Federal español; el mismo periódico ha aprobado muy calurosamente nuestras resoluciones americanas.

Por la adjunta Égalité verán que el Congreso Romando también le da a Hins un tirón de orejas.

Les envío por correo 4 ejemplares de la Circular del Consejo General sobre Las pretendidas escisiones en la Internacional. Engels ha enviado a ustedes 200 por compañía de paquetería.

En lo que respecta a mi Capital, la primera entrega alemana aparecerá la próxima semana, y también la primera francesa en París; recibirán de mí ejemplares de ambas (sucesivamente) para usted mismo y para algunos de sus amigos. De la edición francesa (en cuyo título no figura en absoluto por mera frase la indicación “enteramente revisada por el autor”, pues me ha costado un trabajo endemoniado) se han impreso 10 000 ejemplares y ya se han colocado 8 000 antes de aparecer la primera entrega.

En Rusia, los libros ya totalmente impresos, antes de ser entregados al público, deben ser sometidos a la censura, la cual, si no quiere dejarlos pasar, debe entablar una acción judicial. Acerca de la traducción rusa de mi libro (que es magistral) me escriben desde Rusia:

«En la censura, dos censores se han ocupado de la obra y han presentado sus dictámenes al Comité de Censura. Antes incluso del examen se había establecido por principio no detener este libro por el mero nombre del autor, sino examinar con precisión en qué medida corresponde realmente a su título. A continuación, el resumen de la resolución, que fue adoptada por unanimidad por el Comité de Censura y remitida a la administración superior para su dictamen:

“Aunque el autor, según sus convicciones, es un socialista completo y todo el libro tiene un carácter socialista enteramente definido; sin embargo, considerando que la exposición no puede, en modo alguno, calificarse de accesible a cualquiera, y que, por otro lado, posee la forma de una argumentación rigurosamente matemático-científica, el Comité declara imposible la persecución de esta obra ante los tribunales.”»

En consecuencia, se le dio el pase de salida al mundo. Se han impreso 3 000 ejemplares. Apareció ante el público ruso el 27 de marzo y el 15 de mayo ya se habían vendido 1 000 ejemplares.

El primitivo cretino del Know-Nothing, Heinzen, en su reseña de mi libro, se había regocijado a costa del «Queda reservado el derecho de traducción» que figura en el título. ¡Quién iba a traducir semejantes disparates! Evidentemente, el libro no había sido escrito más que para que Karl Heinzen no lo entendiera.

Hemos publicado una traducción francesa de la Alocución sobre la Guerra Civil, a 2 ½ peniques el ejemplar. Si se solicita en los Estados Unidos, le ruego escriba.

Sobre el asunto Nicholson, lo mejor es, por el momento, no mencionar nada en el Consejo General.

Salud.
Suyo,
K. M.