[Londres] 29 de mayo de 1872

Querido amigo:

¡En toda prisa!

En la sesión de ayer del Consejo General, en la que estaban presentes casi todos los miembros de la Comuna, Hales leyó la carta de Praitsching.

A continuación, basándome en parte en su carta, en parte en el número de la “World” que usted me envió, expuse las aventuras del Contra Consejo y subrayé cómo estos hechos habían confirmado la necesidad de las resoluciones adoptadas a propuesta mía. Eccarius quedó como fulminado por un rayo.

Luego se produjo un útil incidente, que aproveché de inmediato.

Eccarius había recibido una carta de St. Louis, en la que una sección alemana que se ha formado allí pregunta a cuál de los dos consejos federales debe atenerse. Dije: naturalmente, al Consejo que marcha con nosotros, al antiguo. Hales y Eccarius (en esto, enemigos mortales) hablaron en contra. Yo repliqué, y la resolución fue adoptada en la sesión, a la que asistió un número muy elevado de miembros, contra sólo 3 votos (Hales, Eccarius y Delahaye, de quien los demás miembros de la Comuna no tienen concepto alguno).

Le Moussu le comunicará esto mañana oficialmente, y usted hará bien entonces en publicar (naturalmente como algo que se da por sentado, no como algo encargado desde Londres) que el Consejo General, con ocasión de aquella sección alemana, ha decidido que vuestro Council es el único que se halla en regla con él y, por tanto, está reconocido.

Suyo enteramente.

Karl Marx