en Leipzig

Londres, 23 de abril de 1872

Querido Liebknecht:

Por vuestra comparecencia ante el tribunal os felicitamos a todos nosotros. Era necesario, después del proceso de Braunschweig, que de una vez se le plantase cara a esa gentuza, y vosotros lo habéis hecho con toda honestidad. Lo único que habríais podido dejar sin decir era lo de los 1.000 miembros de la Internacional.

Aquí en Inglaterra se encierra a los jurados toda la noche o se les retiene bajo custodia en un hotel, para que no entren en contacto con nadie; se les saca a pasear bajo escolta e igualmente los domingos a la iglesia, si quieren ir. Sólo en procesos como el de Tichborne, donde ello no es posible por la colosal duración (105 días), se hace una excepción, pero aun así se veja a los jurados de mala manera.

Marx contestará a la «Concordia» en cuanto haya cotejado el «Times» de 1864.

Tu carta aparece en el «Eastern Post»; si ha aparecido en el «Morning Post», no es posible averiguarlo, ya que ese periódico no se consigue aquí en ninguna parte —gabinetes de lectura ya no los hay aquí, por cierto, donde se archive semejante cosa. El «Eastern Post» lo enviamos regularmente a todas las partes del mundo, de modo que encuentra mucha más difusión —y entre la gente adecuada— que en otros periódicos.

De que la sentencia tiene que ser casada, apenas podemos dudar. Semejantes ilegalidades son inauditas desde los procesos contra los demagogos. A la burguesía nacional-liberal tampoco puede servirle que se establezcan tales precedentes, y dudo mucho que Bismarck, que ahora quiere poner por delante y desacreditar a los pequeños Estados, se atreviese a algo así en Prusia.

En la prensa inglesa he visto muy poco sobre el proceso —tengo que leer tantos periódicos extranjeros, que sólo puedo leer el «Daily News», y tienes que saber que desde la implantación de la prensa de a penique no se pueden leer periódicos en ninguna parte sin comprarlos uno mismo. Te adjunto el artículo del «Daily News», podéis hacer buen uso de él.

La cuenta de los Estatutos se la he dado a Marx; enviaremos el dinero a la primera ocasión.

Una fotografía de Blanqui no he podido conseguir hasta ahora; los franceses que tienen una no la entregan, y aquí no se puede obtener ninguna.

Adjunto recibo de los 6 táleros del Reich para los fugitivos.

Así, de buenas a primeras, enviaros una introducción para el «Manifiesto» no es posible. Para ello se necesitan estudios sobre la literatura socialista de los últimos 24 años, a fin de completar el apartado III a la altura del tiempo. Esto tiene, pues, que reservarse para una edición posterior, pero un pequeño «prólogo» para la separata queremos enviároslo, y eso basta por el momento.

Lo que Scheu cuenta sobre los belgas es en parte correcto; esos tipos nunca han valido gran cosa y ahora menos que nunca. Hemos enviado a alguien que en breve nos informará con precisión. Las conclusiones de Scheu son en todo caso incorrectas —la masa de la gente nunca seguirá tan lejos al señor Hins (que por su mujer rusa está en cierta relación con Bakunin) y a Steens (cuya vanidad es capaz de induci…

 (contenido trunco en el original)