en Trani

Londres, 16 de abril de 1872

Al ciudadano Gennaro Bovio, Trani

Estimado ciudadano:

Con agradecimiento le devuelvo con esta carta los diversos documentos que tuve el honor de recibir de usted por mediación del estimado ciudadano Enrico Bignami.

Dado que el Consejo General de la Internacional es un comité administrativo con funciones determinadas, no ha podido tomar conocimiento oficial de estos documentos ni resolver sobre ellos; pero consideré mi deber someterlos a aquellos de sus miembros que entienden italiano, y todos los han leído con gran alegría.

Reconocemos con gusto que, en la época en que aquí en Londres se constituía por primera vez una unión internacional de obreros, usted, en la lejana Apulia, había recogido la misma idea y la defendió enérgicamente en el congreso de Nápoles.

Le agradecemos la comunicación de este hecho, pues constituye una nueva prueba de que la unión de los obreros de todo el mundo civilizado fue reconocida ya en 1864 como una necesidad histórica también en los países con los que entonces no podíamos ponernos en contacto, porque no sabíamos a quién dirigirnos. Y lamentamos sinceramente que las asociaciones obreras italianas, al no recoger su idea en 1864, hayan retrasado enormemente el desarrollo del movimiento proletario en Italia.

Si las sociedades obreras italianas hubieran recogido sus ideas en 1864, si al mismo tiempo hubieran llamado a la vida un movimiento obrero italiano que partiera de las condiciones sociales de su país, entonces habría ahora en Italia indudablemente menos sociedades obreras que defienden doctrinas sectarias, no italianas, sino francesas y rusas. En el movimiento de la clase obrera, a mi juicio, las ideas verdaderamente nacionales, es decir, aquellas que corresponden a los hechos económicos, industriales y agrícolas que imperan en la nación en cuestión, son a la vez siempre las ideas verdaderamente internacionales. La emancipación del campesino italiano no se realizará bajo la misma forma que la del obrero fabril inglés; pero cuanto mejor aprendan ambos a comprender la forma que corresponde a su propia situación, tanto mejor podrán entenderse sobre lo esencial.

Mucha alegría nos ha proporcionado la lectura de sus artículos en la «Liberta» en defensa de la Comuna de París contra V. Hugo y otros; creemos de buena gana que esos artículos fueron los primeros escritos en lengua italiana con ese fin.

Nosotros hemos publicado aquí al mismo tiempo el Manifiesto del Consejo General sobre «La guerra civil en Francia»; me he tomado la libertad de enviarle un ejemplar en inglés y otro en alemán el 23 de marzo, ya que no tenía aquí la traducción francesa y la italiana (en la «Eguaglianza» de Girgenti) no estaba terminada.

Verá usted por este folleto que nuestras ideas coinciden también en este punto, y que nosotros tampoco hemos descuidado nuestro deber.

Salud y fraternidad.

Friedrich Engels
Secretario para Italia del Consejo General
de la Asociación Internacional de los Trabajadores