en Copenhague

[Londres] 7 de marzo de 1872

Estimado señor Pio:

Mucho me alegró recibir su carta del 24 de febrero, y ya le habría escrito antes de recibir ésta si hubiera tenido una dirección segura en Copenhague y no me hubiera enterado por Outine de que andaba usted de viaje. En efecto, no podía ocultársenos que Mottershead no cumple en absoluto sus deberes de secretario para Dinamarca como debiera. Dejó de ejecutar diversos encargos que habría tenido que realizar, según demuestra la carta adjunta al Consejo Federal Danés. Ahora bien, para poder separar a Mottershead de su secretaría, sería bueno que el Consejo Federal Danés escribiera al Consejo General (dir.: John Hales, General Secretary, 33, Rathbone Place, W., London) y preguntara cómo era que la correspondencia se llevaba con tanta negligencia. La cosa fue así: adrede no quisimos nombrar a ningún alemán secretario para Dinamarca; nuestros franceses, en su mayoría, no escriben en inglés, y no sabíamos hasta qué punto les convenía allí la correspondencia en francés; así que solo nos quedaba elegir a un inglés, ya que ustedes nos habían escrito en inglés, y entre ellos Mottershead era el más idóneo de los que no tenían aún otros cargos. Pero vemos que así no marcha, y tenemos que encontrar medios de animar la correspondencia para que el asunto no se duerma. El antiguo secretario Cohen solo se ocupa ya de sus camaradas directos, los tabaqueros, y además ha sido acusado por los belgas en la Conferencia de septiembre del 71 a causa de su actuación en Bélgica durante una misión del Consejo General. Desde entonces no ha vuelto a dejarse ver.

Entretanto, si a usted le parece bien, mantendré con usted correspondencia privada hasta que las relaciones oficiales estén nuevamente reguladas. También le enviaré cada semana un número de la “Eastern Post”, en el que se publica el informe oficial de las sesiones del Consejo General. El número del 24 de febrero se lo mandé ya. De suyo se entiende que usted me escriba en danés; comprendo plenamente su lengua, pues me he ocupado mucho de la literatura escandinava, y solo lamento no poder contestarle en danés, porque nunca he tenido ocasión de ejercitarme en ella. ¡Quizá la tenga más adelante! Aparte de mí, Marx entiende el danés; pero, fuera de nosotros, me parece que nadie en el Consejo General lo conoce.

Haré todo lo posible por enviarle de tiempo en tiempo una correspondencia para el “Socialisten”, y usted la tendrá, si es posible, ¡hoy o mañana!; desgraciadamente, el secretariado para Italia y España y demás trabajos me absorben por el momento tanto que apenas me queda tiempo. Hasta que consiga corresponsales en España e Italia, le proporcionaré noticias y periódicos de esos países. Lo mejor sería que intercambiara usted el “Socialisten” por los periódicos de allí – bien es verdad que estos son semanarios y el suyo es un diario, por lo que habrá que tener en cuenta el aspecto del coste.

Habrán oído ustedes en Ginebra y Leipzig el intento de algunos disidentes dirigidos por Bakunin de poner al Consejo General en estado de acusación ante un congreso extraordinario. El meollo del asunto es la actitud de la Internacional en materia política. Estos señores exigen la completa abstención de toda acción política, en particular de todas las elecciones, mientras que la Internacional había escrito en su bandera, desde el principio, la conquista del poder político por la clase obrera como medio para la emancipación social, y el Consejo General la defendía. La Resolución IX de la Conferencia hizo estallar la lucha; pero, como las resoluciones de la Conferencia no tienen fuerza vinculante en cuestiones de principio mientras no hayan sido reconocidas por las federaciones, es de importancia contar con un acuerdo del Consejo Federal Danés que reconozca dicha resolución. No me extenderé sobre el asunto en sí; ante un pueblo tan desarrollado políticamente como el danés, ello sería una ofensa.

Por lo demás, el reconocimiento de los acuerdos de la Conferencia ha sido comunicado ya por la mayoría de las secciones, en particular por Zúrich, la Suiza románica, Alemania, Inglaterra, Holanda y América. En España decidirá el congreso que se reunirá en abril; en Italia todavía reina gran confusión; los belgas han guardado silencio hasta ahora; en Francia, las distintas secciones han dado todas su aprobación; una federación es allí imposible.

El intento de los del Jura de forzar la convocatoria de un congreso extraordinario ha fracasado, por cierto, estrepitosamente, y ellos mismos lo han abandonado en una circular autografiada (del 3 de marzo). Lo han apoyado: en España, una sección (Palma, Mallorca); en Italia, una (Turín, que ahora ha dado marcha atrás) y varias presuntas secciones que, sin embargo, ni han solicitado el ingreso en la Internacional ni han pagado cotizaciones (Pisa, Bolonia, etc.); en Londres, una presunta sección “francesa de 1871”, que nunca fue admitida a causa de sus estatutos locales incompatibles con los Estatutos Generales y que, desde entonces, se ha escindido en cuatro partes. ¡Eso era todo! Entretanto, el Consejo General ha elaborado una respuesta contra esas intrigas, que está en prensa y que le enviaré tan pronto esté lista.

Le envío hoy por correo: un número de “Emancipación” de Madrid, un ejemplar inglés y uno francés de los acuerdos de la Conferencia; un ejemplar inglés y uno alemán de la nueva edición de los Estatutos. Por lo pronto, le mandaré semanalmente “La Emancipación” junto con la “Eastern Post”, y escribiré a Madrid y a Italia para que le envíen periódicos. Si usted, cuando reaparezca el “Socialisten”, me remite de vez en cuando de los números interesantes de 4 a 6 ejemplares, yo los distribuiré como es debido hasta que usted haya llegado a acuerdos definitivos.

Como sé que Mottershead no ha presentado la propuesta de reconocimiento de los acuerdos de la Conferencia por el Consejo Federal Danés, ni ha ejecutado el acuerdo sobre los sellos engomados de miembro, tomo a mi cargo presentar estos puntos al Consejo Federal Danés por conducto de usted. Respecto a los sellos (Acuerdo de la Conferencia IV, 1 a 5), que han estado listos mucho más tarde de lo esperado, el Consejo General ha aplazado por acuerdo la fecha de liquidación del 1 de marzo (IV, 4) al 1 de julio. Le envío de momento 500 sellos, valor £ 2.1.10, y ruego me comunique si se necesitan más y cuántos; lo mejor será que envíe usted esa comunicación a Mottershead (dirección: 33, Rathbone Place) o a Hales. Estamos aquí muy expectantes ante el resultado de las elecciones para el Rigsdag en su país; consideramos muy importante que obreros de la Internacional ocupen escaños en todos los parlamentos, y que Bebel, que hasta ahora ha tenido solo ese honor, reciba apoyo, dondequiera que sea.

Creemos que en Dinamarca tienen ustedes muchas posibilidades de sacar adelante candidatos, y esperamos que lo logren.

Salut et fraternité.

Suyo

F. Engels

La mejor manera de escribirme es: Miß Burns, 122, Regent’s Park Road, N.W. London; no es necesario sobre interior – es mi domicilio –, a Rathbone Place voy solo una vez por semana, y de Holborn nos hemos mudado.