en Leipzig

Londres, 15 de febrero de 1872

Querido Liebknecht:

Las cartas de Alemania sobre la inscripción se hacen esperar. Si los queridos alemanes vuelven a quedarse en promesas y palabras, nosotros y ellos no llegaremos a nada.

Los datos sobre las Poor-rates no puedo proporcionártelos en este momento. Tenemos las manos llenas con la respuesta al circular del Jura, que ya es hora, y cosas como la estadística de aquí tiene uno que irlas espigando primero él mismo de las fuentes. Por ahora, no hables públicamente de la respuesta a los jurásicos.

Que Albert Richard y Gaspard Blanc (véase el último informe de sesión) eran puntales de Bakunin y Cía., eso lo sabrás.

En cuanto a la *Misère de la Philosophie*, pronto se darán pasos. Marx ha firmado el contrato para la traducción francesa de *El Capital* y la cosa aparecerá muy pronto en entregas. (Por ahora, entre nosotros.) En cuanto hayan aparecido algunas, se emprenderá la *Misère de la Philosophie*.

Sigue el *Manifiesto* en alemán y probablemente en francés e inglés (en Nueva York ha aparecido en una revista inglesa y una francesa).

Ya ves, estamos entrando en faena. Pero todo esto da mucho trabajo.

Los lassalleanos, como sabes, han sido echados a la calle aquí. Si siguen insultando en el *Neuen Social-Demokrat*, envíanos el número después de que lo hayas usado — el *Neue* ya no llega a la asociación de cultura obrera. Los señores lassalleanos de aquí tuvieron la desvergüenza de seguir presentándose como «la Asociación» y enviaron a Scherzer como delegado al Consejo General, quien, sin embargo, fue rechazado sin más.

Los ochocientos y pico de sellos de Marx los habrás recibido. Los pegáis en la parte superior del reverso de la portada de los estatutos, de los cuales sin duda pronto recibiremos los tres mil, ¿así como la factura? Cf. el correspondiente acuerdo de la Conferencia, que es bastante claro.

Adjunto un bono de la Caja de Préstamos prusiana por 10 táleros para el pago de la factura que acompaño, la cual te ruego me devuelvas con el recibí. El excedente para el uso que quieras.

Asimismo, cuatro informes de sesiones de la *Eastern Post* y unas líneas para Hepner.

Cuno se porta con mucha valentía, pero ha perdido su puesto y está en un serio apuro.

Que tu italiano no era otro que ese Stefanoni, ya me lo figuraba yo.
Ahora pon atención:

1. *Libero Pensiero* nº 18, 2 de nov. de 71. Programa de la Società Universale dei Razionalisti, en el que se funda una sociedad competidora de la Internacional y según cuyo programa se fundan conventos racionalistas, se reúne un colosal fondo que ha de invertirse en propiedad territorial y se colocará el busto de mármol en la sala de congresos de todo burgués que regale 10.000 francos a la sociedad.

2. Siguen en los nº 20 y 21 ataques cada vez más crecientes y violentos contra la Internacional como renegada del ateísmo, en el sentido de la Alianza, y contra el Consejo General por tiránico, etc.

3. Sigue, tras una pausa, en el nº I del 4 de enero de 1872 un largo artículo insultante sobre el Consejo General, en el que se traducen todas las infamias de Schneider y Weber del *Neuen Social-Demokrat* y se acompañan con notas igualmente infames, p. ej., sobre el proceso de los comunistas.

4. Sigue en el nº 3 del 18 de enero una carta de Wilhelm Liebknecht del 28 de dic., en la cual éste promete a Stefanoni apoyo y publicación de sus envíos y abogar por el programa, a él desconocido, de esta pulcra sociedad en la asamblea regional sajona.

5. Sigue en el nº 4, 25 de enero, otro artículo insultante sobre el Consejo General, en el que se traducen nuevamente las infamias de los señores Schenck y Winand contra Marx del *Neuen*.

Ya ves en qué pulcra sociedad te has metido con tu epistolario. Stefanoni, detrás del cual no está nadie más que Bakunin (quien también le ha suministrado todo este material), te ha utilizado sencillamente como herramienta, exactamente igual que a Feuerbach, de quien publica también una carta.

Büchner está naturalmente en complot con Stefanoni contra nosotros. De esto pasa cuando te mezclas con gente que no conoces, mientras que una simple consulta, es más, la sola mención del nombre habría bastado para obtener de nosotros todas las aclaraciones y protegerte de este bochorno. Ahora no puedes hacer más que escribir una carta breve y grosera a Stefanoni y enviarle los correspondientes números del *Volksstaat*. Pero como Stefanoni se guardará de imprimir tu carta, tienes que enviarme copia para que yo la traduzca y la ponga en los periódicos italianos, pues incluso los periódicos bakuninistas se pelean con él. Pero si quieres que nos sea posible actuar contigo y por ti en el extranjero, la primera condición es que no nos vuelvas a estorbar el paso con tales cartas a personas desconocidas.

En España la gente tiene bastante que hacer con la lucha contra el gobierno, ya nadie piensa en pelea con nosotros.

Marx y yo os saludamos cordialmente a todos, especialmente a Bebel.

Tuyo
F. E.

Lafargue y Laura están en Madrid y por ahora piensan quedarse.