en Madrid

Londres, 19 de enero de 72

Mi querido Toole,

Su carta del 7 nos ha causado mucha alegría. En lo que respecta a Morago, puede usted estar seguro de que detrás está Bakunin. Esta gente muestra un celo increíble en su correspondencia privada; y si ha sido miembro de la Alianza, lo habrán bombardeado a conciencia con cartas y halagos. De todos modos, es una victoria para nosotros que se haya decidido aplazar todas estas cuestiones para un congreso español; pues

1. es una respuesta negativa, aunque indirecta, a la exigencia de convocar inmediatamente un congreso internacional;

2. vemos que, en cuanto los obreros —las masas obreras— deliberan ellos mismos sobre semejantes cuestiones, su sano entendimiento humano y su instintivo sentimiento de solidaridad calan siempre y muy rápidamente tales intrigas personales. Para los obreros, la Internacional es una gran conquista, que de ningún modo quieren abandonar; para esos doctrinarios intrigantes no es más que un escenario de mezquinas rencillas entre personas y sectas.

Nos esforzaremos por tener en cuenta sus observaciones en nuestra respuesta en la medida de lo posible, pero no podemos limitarnos a lo más conveniente para los españoles. Los suizos, duramente atacados, exigen todo lo contrario. No obstante, espero que podremos escribir de modo que dejemos satisfechos a todos nuestros amigos en los puntos principales.

De diversos lados se desea la reedición de la „Miseria de la filosofía“; para ello, naturalmente, habría que escribir una nueva introducción, y espero que Mohr se ocupe de ello en cuanto estén terminados los trabajos para la segunda edición de „El Capital“; si mientras tanto Mesa hace la traducción española, probablemente recibiría a tiempo el texto de dicha introducción. Pero yo no prometo nada; usted sabe cuántos trabajos imprevistos asedian constantemente a Mohr. En este momento está negociando con Lachâtre; en el contrato había una o dos cosas absolutamente inaceptables. Ass o Tussy seguramente le escribirán a usted o a Laura con más detalle sobre esto.

Y ahora, las novedades.

I. Aquí se ha disuelto completamente la Section française de 1871, sección que nunca fue admitida como tal, porque se negó a suprimir de sus estatutos las cosas más increíbles. Se disolvió en el mismo momento en que publicó una larga declaración metafísica contra el Consejo General, firmada por 35 burgueses. La elección de Vesinier como secretario motivó que Theisz, Avrial y Cía. se retiraran (¡por segunda vez!). Luego la camarilla de Vesinier exigió la exclusión de Vermersch, el digno rival de Vesinier tanto en la vida personal como en la política. De modo que una nueva escisión, con lo cual ahora hay tres partes. Es el colmo de la autonomía de los grupos.

Por otra parte, tenemos aquí una sección francesa de 60 miembros, una sección italiana y una polaca, además de la antigua sección alemana. Las calumnias del „Neuer Social-Demokrat“ de Berlín fueron obra de algunos mercenarios de Schweitzer que se habían infiltrado en esta sección; acaban de ser expulsados. El Consejo Federal Británico trabaja, y la propaganda marcha muy bien; tratamos ante todo de crearnos un apoyo fuera de las viejas sociedades políticas semiburguesas y de las viejas Trade-Unions, que no ven más allá de los límites de su oficio. Dupont en Manchester nos es de grandísima utilidad. En todas las grandes ciudades, los clubes republicanos de Dilke y Cía. son miembros de la Internacional, y los mejores elementos de casi todos estos clubes nos pertenecen, de modo que este movimiento burgués-republicano se les escapará un día de las manos a los líderes burgueses y pasará a nosotros.

El artículo sobre el „Neuer Social-Demokrat“ en „La Emancipación“ me ha gustado mucho. Lo he traducido en seguida y lo he enviado a Leipzig al „Volksstaat“, el periódico de Liebknecht.

En Francia, Serraillier desarrolla una actividad asombrosa. Naturalmente, los resultados alcanzados no están destinados a la publicidad, pero son muy buenos. Las secciones se reorganizan bajo otros nombres, y en todas partes. Por la correspondencia de Serraillier se ha puesto de manifiesto que en casi todas partes los corresponsales de los bakuninistas son confidentes de la policía. En una ciudad del sur, el comisario central de policía era miembro suyo. Ahora está casi probado que Marchand, de Burdeos, es un confidente. Usted sabrá que hizo desaparecer los protocolos de dos sesiones y que todos los mencionados en el protocolo han sido perseguidos; por eso han querido ocuparse también de usted. Marchand nunca ha podido rendir cuentas de lo que ha sido de esos protocolos, y aunque refugiado en Ginebra, ha podido regresar a Burdeos sin ser molestado.

En Suiza, no sólo el Comité Románico, que comprende por lo menos diez veces más Internacional que el de los jurasianos, se ha declarado a favor del Consejo General, sino también la „Tagwacht“ de Zúrich, órgano de la Internacional en la Suiza alemana (véase el núm. 1 del 6 de enero). Ésta pregunta a los que hablan del poder autoritario del Consejo General:

«Una dictadura supone, en todo caso, que el dictador tenga en sus manos un poder material para hacer valer sus órdenes dictatoriales. Agradeceríamos mucho a los diversos gacetilleros que nos mostraran dónde tiene el Consejo General sus bayonetas y sus ametralladoras. Si, por ejemplo, la sección de Zúrich no está de acuerdo con alguna resolución del Consejo General (cosa que hasta ahora no ha ocurrido), ¿con qué medios podría obligar el Consejo General a la sección de Zúrich a reconocer dicha resolución? El Consejo General no tiene siquiera el derecho de excluir definitivamente de la Asociación a una sección —a lo sumo puede suspenderla en sus funciones hasta el próximo congreso, único que puede disponer una exclusión definitiva... Dentro de esta gran sociedad están representadas las más diversas concepciones, no sólo sobre la organización futura de la sociedad, sino también sobre el modo de proceder en el presente. La Internacional discute ciertamente semejantes cuestiones en sus congresos generales, pero en ningún punto de sus estatutos establece un sistema, una pauta obligatoria para las secciones. Lo único vinculante es el principio fundamental: La emancipación de los obreros por los obreros mismos... Por eso se encuentran representadas dentro de la Internacional las más diversas concepciones políticas, desde el centralismo riguroso de los obreros austriacos hasta el federalismo anarquista de los aliados españoles. Estos últimos lanzan la consigna: ninguna participación en las elecciones, y los aliados alemanes hacen valer sus votos en cada elección. En un país los compañeros apoyan a otros partidos avanzados, en otros países se presentan en todas las circunstancias como partido propio. Sólo monárquicos no hay en la Internacional. Lo mismo ocurre en el aspecto social-económico. Allí actúan comunistas e individualistas unos junto a otros, y bien puede decirse: no hay concepción social-económica que no esté representada en la Internacional... a pesar de esto, la Internacional se mantiene siempre firmemente unida frente al enemigo exterior... Unida se mantuvo la Internacional frente a la guerra, y la guerra no hizo sino fortalecerla, mientras otras sociedades se desintegraban. Unida como un solo hombre se mantuvo toda la Internacional junto a la Comuna de París...

¿Por qué charlatanea entonces la prensa burguesa de una escisión de la Internacional? ¿Acaso porque algunos grupos opinan de manera diferente a otros en la cuestión de organización?... Léase simplemente la circular de protesta de la Federación del Jura, que termina con el grito: ¡Viva la Asociación Internacional de los Trabajadores! ¿Acaso se puede llamar a eso escisión? ¡No! ¡Señores míos! La Internacional, para gran disgusto de ustedes, no se escindirá; pondrá en orden sus asuntos domésticos y será cada vez más unida y compacta... cuanto más desvaríen ustedes hablando de escisión, cuanto más nos calumnien, cuanto más nos hostilicen, tanto más estrechamente nos uniremos entre nosotros, tanto más potente resonará frente a ustedes el grito: ¡Viva la Asociación Internacional de los Trabajadores!»

Si usted puede utilizar esto de algún modo para „La Emancipación“, tanto mejor.

En Alemania, el „Volksstaat“ se ha declarado de manera muy enérgica contra los jurasianos y a favor del Consejo General. Más aún, la asamblea regional de Sajonia, en la que 120 delegados representaban a 60 secciones, se pronunció el 7 de enero en una sesión secreta (las leyes prohibían discutir esto públicamente) por unanimidad contra la circular del Jura y otorgó un voto de confianza al Consejo General.

También los austriacos y los húngaros están unánimemente a favor del Consejo General, pero las persecuciones les impiden declararlo públicamente; apenas pueden reunirse, y toda asamblea en nombre de la Internacional es inmediatamente prohibida o disuelta por la policía.

En Italia no hay hasta ahora organización. Los grupos son tan autónomos que no pueden o no quieren unirse en ramas. Es la reacción contra la extrema centralización burguesa de Mazzini, que se empeñaba en dirigirlo todo personalmente y además de manera muy torpe. Poco a poco también allí irá amaneciendo, pero hay que dejarles hacer sus propias experiencias.

Usted no dice nada de su esposa; espero que tendrá buenas noticias de ella y del pequeño. La señora Marx, así como toda la familia Marx, que se aloja actualmente en mi casa, send their love. Mi esposa y yo saludamos igualmente con cordialidad. Salude de mi parte a Laura cuando le escriba, y escríbame pronto.

Enteramente suyo
El General