en Leipzig

Londres, 18 de enero de 1872.
[En el manuscrito: 71]

Querido Liebknecht:

Con los belgas la cosa es así: De Paepe es el único capaz, pero no hace mucho; Steens es un asno y un intrigante y quizá algo más, y Hins es un proudhonista, que ya por ello, pero más aún por su mujer rusa, se inclina hacia Bakunin. Los demás son marionetas. Por otra parte, los obreros belgas no están en absoluto dispuestos a iniciar una rebelión en la Internacional. De ahí la redacción agridulce de la resolución. Por fortuna, el señor Hins se ha batido con su propia superastucia, pues los periódicos obreros que no han visto entre bastidores interpretan la resolución literalmente y ven en ella una declaración a nuestro favor. Así la “Tagwacht” n.° 191, “Emancipación” de Madrid, etc.

Las resoluciones de la Conferencia no tienen fuerza vinculante necesaria, porque una conferencia de por sí es una medida ilegal, justificable sólo por la necesidad. De ahí que el reconocimiento sea siempre deseable.

Si interpretas la resolución belga en el sentido arriba indicado, tal como se ha hecho en la “Tagwacht”, diciendo al mismo tiempo que la resolución sobre la revisión de los estatutos, que primero debe discutirse en su congreso (junio) y luego presentarse al congreso internacional regular, cosa que no podría ocurrir antes del plazo regular de septiembre, es un rechazo del llamamiento bakuninista a un congreso inmediato, eso estará bien. Luego puedes observar que, si los belgas piensan que el Consejo General es simplemente una oficina de correspondencia, quizá hayan olvidado las resoluciones de Basilea, que son de naturaleza muy distinta y que, en todo caso, siguen vigentes hasta que sean derogadas por un congreso internacional regular.

Nosotros, por ahora, nos proponemos convocar el congreso en la fecha regular. El lugar no está aún determinado, pero ciertamente no será en Suiza y tampoco en Alemania.

Del número del “Volksstaat” con mi artículo, he recibido un ejemplar; el número siguiente no lo he recibido en absoluto. Marx ha recibido el siguiente, ¡pero mi artículo no! Eso seguramente ha sido un descuido en la expedición. Envíame inmediatamente media docena de ejemplares del n.° 3 y uno del n.° 4. Necesito varios para corresponsales en Italia que leen alemán, etc.

Marx da las gracias por la discreción en el envío del “Neuen Social-Demokraten”, que habría sobresaltado inútilmente a su esposa, desprevenida y antes de que se iniciara una contraacción. La asociación obrera responderá a ello y enviará la respuesta al “Volksstaat”; lo mismo sobre Schneider. Entre tanto, te adjunto una nota que no será grata a esos señores. A propósito de la asociación obrera, allí han ocurrido también historias cómicas. Schneider y el viejo asno y bribón de Scherzer creían tener la mayoría, se pusieron en contacto con los franceses disidentes a través de Weber y con la ayuda de éste, e hicieron la propuesta de que la asociación se desligara de la Internacional. Los nuestros se habían ablandado, habían holgazaneado mucho, habían admitido a demasiados bribones, pero ahora la cosa llegó demasiado lejos; se les convocó a toque de tambor y la propuesta fue rechazada por 27 votos contra 20. Luego se propuso expulsar a los 20. La votación fue imposible a causa del escándalo. Entonces los nuestros pusieron inmediatamente a salvo todos los bienes de la asociación, se reunieron en otro local y expulsaron a los 20. Éstos están ahora jodidos y sin saber qué hacer, pero tuvieron la desvergüenza de enviar a Scherzer el martes como su delegado al Consejo General. ¡Naturalmente no fue aceptado!

La alianza de los franceses ultrafederalistas con los alemanes ultracentralistas tampoco está mal. Además, estos franceses ya están completamente disueltos. Al ser elegido Vesinier como secretario, Iheisz, Avrial y compañía se retiraron (por segunda vez). El resto se dividió en dos cuerpos, uno de ellos dirigido por Vesinier, el otro por Vermersch (del “Père Duchêne”, aquí redactor del “Qui Vive!” y ahora del “Vermersch-Journal”). Ambos son personal y políticamente igual de desacreditados, y al menos otros 3 son más que sospechosos de ser espías. La policía francesa, con su astucia, ha conseguido que sus mouchards no hagan más que vigilarse unos a otros.

La noticia de la resolución de los sajones nos ha alegrado mucho. Nos ocuparemos de su publicación en la forma necesaria. Las cartas sobre los miembros individuales aún no han llegado.

Contestando a tus preguntas:

1. Las tarjetas han sido suprimidas por la resolución sobre los sellos.

2. Los sellos debían estar listos ayer en casa de Jung; en todo caso lo estarán para cuando recibas esta respuesta, y sólo esperamos vuestros pedidos de cuántos necesitáis. Ya os los enviaremos.

3. Deberías indicar enseguida los nombres o localidades de los librepensadores italianos. Toda la gente en Italia con la que estamos en contacto son librepensadores. Supongo que te refieres a Stefanoni en Florencia; es un industrial, bakuninista y fundador de una sociedad competidora internacional librepensadora socialista.

No hay prisa con la segunda edición del Anti-Proudhon de Marx. Es mucho más importante que “El Capital” aparezca en francés, y eso probablemente ocurrirá pronto; hay negociaciones en curso. Respecto a la 2.ª edición de “El Capital”, se desea que no se hable de ella, porque todavía queda por vender el resto de la 1.ª edición y es mejor que esta bomba estalle inesperadamente en la cabeza de los Roscher, Faucher y compañía.

En cuanto a la reimpresión del artículo sobre Proudhon del “Social-Demokrat”, Marx no me ha dicho nada; si no te escribo lo contrario en uno o dos días, imprímelo tranquilamente.

Sorge es un entrometido que olvida que la correspondencia entre aquí y Nueva York tarda tres semanas y que el Consejo General, además del jaleo americano, también tiene otras cosas que hacer. Si hubieran esperado un día más con su golpe de Estado, habrían recibido la respuesta de aquí, que lo hacía superfluo. ¡Primero admiten con una ligereza inconcebible a una masa de gentuza desconocida, y después, cuando estalla el escándalo, tenemos que sacarles las castañas del fuego!

Hace unos días estuvo aquí Goegg. Ha mejorado mucho, en efecto; ahora está aproximadamente al nivel de los demócratas alemanes de 1848, pero pasar de pequeño burgués a demócrata de ese tipo siempre es un progreso. Ahora se puede al menos hablar con él, cosa que hace cuatro años era positivamente imposible. Va a Nueva York por negocios y desea saber si has recibido la caja de vino que te envió por Navidad. Dijo que mi artículo “Herr Vogt” había rematado completamente a Vogt, y en general parece pensar que nosotros siempre hemos tenido razón frente a él. Siempre cabe la posibilidad de que siga desarrollándose, o más bien que sea desarrollado por la marcha del movimiento.

Las noticias de España son buenas, por lo que respecta al Consejo Federal. En Barcelona se sigue intrigando fuertemente, y la Federación está bajo fuerte influencia bakuninista, pero como en España el congreso (abril) discutirá el asunto, y allí los obreros tienen la mayoría y no los abogados, doctores, etc., supongo que irá bien. Por fortuna, Lafargue sigue en Madrid; de él procede la información sobre el “N.S.-D.”. Mesa, redactor de la “Emancipación”, está completamente de nuestro lado.

En Italia tenemos en Milán a Cuno, un ingeniero suizo que te conoce a ti y a Bebel y que hasta ahora ha impedido allí las resoluciones bakuninistas; por lo demás, o bien bakuninistas o bien personas que se mantienen muy reservadas. Es un terreno difícil y me da un trabajo de mil demonios.

Adjunto dos informes de sesiones junto con la polémica de Bradlaugh, además la circular de Sonvillier, por si no la tuvieras.

Saludos cordiales de todos nosotros para ti y los tuyos.
Tuyo
F. E.