en Londres
(borrador)

[Londres] 6 de sept. de 1871

Muy señor mío,

Por su carta veo que no solo está usted «inquieto», sino que también se ha vuelto desconfiado, ya que ha rebajado su habitual «Mi querido señor» a un «Señor mío».

Por mi parte, considero que el sentimiento de «inquietud» no es especialmente adecuado para lograr un punto de vista científico y objetivo.

Lamento no poder satisfacer su deseo. He repasado todo el círculo de mis amigos en el continente, pero no he encontrado a ninguno que estuviera en posesión de alguna de las numerosas reseñas de mi libro y de extractos del mismo aparecidos en lengua italiana y francesa. La edición francesa en extenso ha sido impedida por la guerra prusiana. No ha aparecido ni una traducción ni una reseña en lengua inglesa. Hace dos años, mi amigo F. Engels envió un análisis muy minucioso de «El Capital» al «Fortnightly Review», pero fue devuelto con la observación de que «era demasiado científico para el lector de revistas inglesas».

No sé de qué manifiestos me habla usted. Fuera de los Manifiestos sobre «La guerra civil en Francia» y «El señor Washburne», que tuve el honor de enviarle, el Consejo General no ha hecho público ningún manifiesto desde septiembre de 1870, salvo el relativo a la guerra franco-prusiana, que le adjunto. Exceptuando los manifiestos publicados por la policía francesa y prusiana en nombre de la Internacional, que he denunciado como falsificaciones en «La Verité» (París), en los últimos tiempos no se ha publicado ningún manifiesto. El llamado Manifiesto suizo inserto en el «Times» es, como ha señalado acertadamente el «Examiner» del sábado pasado, «una traducción desfigurada de una versión francesa que, a su vez, es todo menos correcta... No ha sido publicado por la Asociación Internacional de los Trabajadores, sino por algunos de sus miembros suizos.»

Con la mayor consideración,
K. M.