en Londres

[Londres] 10 de mayo de 1871

Querido Jung:

Sobre esta cuestión hemos hablado Marx y yo ya muchas veces antes, y precisamente hoy por la noche de nuevo. No podemos, sin embargo, llegar a otra conclusión que la de que solo hay dos candidatos que probablemente aceptarán y que, en general, pueden ser tomados en consideración, a saber: Hales o Mottershead. Lo que usted dice sobre Hales es completamente correcto, y si se lo propusiera, podría ponerse como condición que ponga en orden sus asuntos consigo mismo de manera más satisfactoria que hasta ahora; en lo que respecta a su tendencia a darse importancia, eso se aplica a Dupont en igual medida, y mientras por lo demás sea honrado, eso no debería ser, aunque resulte un poco desagradable, un impedimento absoluto. En conjunto, lo consideramos más idóneo que Mottershead, cuyo carácter quizá no lo capacite tan bien para una agitación exitosa entre las masas londinenses, y esa debería ser propiamente la actividad principal del secretario. Con la falta de conocimientos de idiomas hay que resignarse mientras usted mismo no pueda asumir el cargo, lo cual, según temo, es el caso; así pues, tendremos que tomar a un inglés. Por un lado, no considero la falta de conocimientos lingüísticos un obstáculo serio en nuestra organización actual; por otro lado, precisamente esta circunstancia podría ser el medio para delimitar más claramente la posición del secretario, que hasta ahora parecía ser bastante imprecisa. Redactar los protocolos y llevar la correspondencia con las secciones inglesas, al mismo tiempo extender la Asociación entre las masas de Londres y hacerlas independientes de la aristocracia obrera y de sus líderes reconocidos... si encontrásemos a un hombre capaz y dispuesto a ello, entonces probablemente seríamos compensados por nuestros 15 chelines más de lo que lo hemos sido hasta ahora. No debemos olvidar que el puesto a cubrir no es el de un «secretario general» de la Asociación, como gustaba llamarse a Eccarius, sino meramente el de un secretario del Consejo General, lo que limita sus deberes oficiales a aquellos que se derivan de

las reuniones del Consejo y de la correspondencia con las secciones inglesas (con las inglesas en América, que yo sepa, solo por resolución especial); es decir, es al mismo tiempo secretario para Gran Bretaña y, como tal, ha de llevar a cabo la agitación en este país, cosa que Eccarius jamás ha hecho y que, sin embargo, es muy importante. Esta última parte de sus deberes la consideramos Marx y yo como la más importante.

Ustedes, no obstante, tendrán que discutir el asunto y ver qué se puede hacer.

En cualquier caso, tienen aquí (confidencialmente, por supuesto) nuestra opinión, que nos habían pedido. No hay prisa; tal vez sería bueno llegar solo a un arreglo provisional, pero eso su Comité tendrá que decidirlo, como todo lo demás.

Su sincero
F. Engels

Esos bribones que huyeron de Fort Issy sin haber sido atacados merecen ser fusilados. La situación militar ha empeorado mucho por este acto de cobardía.