¿en París!??

(Esbozo)

[Londres, hacia el 26 de abril de 1871]
Querido ciudadano,

El Consejo General me ha encargado rechazar de la manera más enérgica, en su nombre, las viles calumnias difundidas por el ciudadano F. Pyat sobre Serraillier. La bajeza de este hombre se nutre de una sola fuente: su odio a la Internacional. A través de la llamada Sección Francesa en Londres, expulsada por el Consejo General, en la que se habían infiltrado espías, antiguos guardias imperiales y canallas, Pyat intentó presentarse ante el mundo como el líder secreto de nuestra Asociación, a la que ni siquiera pertenecía, y hacernos responsables de sus grotescas manifestaciones en Londres y de sus indiscreciones comprometedoras en París, por lo que, por cierto, el ciudadano Tridon le dio la debida respuesta durante su estancia en Bruselas. El Consejo General se vio, pues, obligado a desautorizar públicamente a este vil intrigante. De ahí esta furia contra Dupont y Serraillier. Cuando Serraillier amenazó a los miserables secuaces de Pyat en la llamada Sección Francesa con llevarlos ante un tribunal inglés para que respondieran allí de las calumnias que Pyat repite ahora en París, fueron desautorizados por la propia Sección Francesa y estigmatizados como calumniadores. Como la vida política de Serraillier no ofrecía ningún flanco para las calumnias, se han lanzado sobre su vida privada. Si Pyat tuviera una vida privada tan limpia como la de Serraillier, no se habría visto obligado a soportar aquí en Londres ciertos sangrientos ultrajes.

El Consejo General publicará en estos días un mensaje sobre la Comuna. Hasta ahora había demorado la publicación de ese manifiesto, pues contaba de un día para otro con informaciones precisas de la sección de París. ¡En vano! ¡Ni una palabra! El Consejo no podía dilatar por más tiempo, porque los obreros ingleses aguardan con creciente inquietud declaraciones suyas.

Entretanto, no hemos perdido el tiempo. Mediante la correspondencia de los distintos secretarios con las secciones del continente y de los Estados Unidos, los obreros han recibido por doquier esclarecimientos sobre el verdadero carácter de esta sublime revolución de París.

He recibido la carta del ciudadano. Estaba en mi poder en conexión con la remesa por usted conocida. Se hizo mal en París al no enviar los documentos necesarios para facilitar las operaciones. Deben tener ahora títulos al tres por ciento, que se cotizan libremente y pueden negociarse al curso del día. El ciudadano les dará todas las demás explicaciones necesarias. Se le pueden confiar los títulos-valores; están completamente seguros en su poder.