Engels a Marx

en Londres

Manchester, 22 de julio del 70

Querido Mohr:

¡Bravo Kugelmann! Se ve que el hombre no ha pasado en vano por la escuela. La hipótesis está por completo en el espíritu de los actores y lo explica todo. Pero si de hecho es correcta, a Bismarck por lo menos ya le ha crecido la historia por encima de la cabeza. A estos señores, evidentemente, les ha salido bien provocar en Alemania una plena guerra nacional. ¡Los tantos tanteos! eso de la cesión territorial alemana, Luxemburgo, etc., con lo que L. Bonaparte, según su costumbre, quería acostumbrar de antemano al público al fait accompli* que se avecinaba, en el alemán simplón han surtido el efecto exactamente contrario. Esta vez, por lo visto, está completamente de acuerdo consigo mismo en que hay que poner fin de una vez por todas a esta farsa. Frente a eso, y frente a ambos ejércitos y al viejo y obstinado Wilhelm**, ningún simulacro de guerra es posible, on ira au fond*.

Las vacilaciones y titubeos sobrevenidos de repente en las operaciones francesas —evidentemente calculadas para mediados de esta semana— prueban que L. B[onaparte] se da cuenta de cuán gravemente se ha equivocado en sus cálculos. La rápida intervención de los alemanes del sur, y luego la certeza de que va a habérselas con el pueblo alemán mismo, han frustrado el veloz golpe de mano sobre Maguncia mediante un bombardeo y una punta en dirección a Wurzburgo con fuerzas sólo a medio reunir. Si es que llega a hacerlo, ahora tiene que atacar con todas sus fuerzas. Pero eso aún lleva tiempo. La orden de formar los 4.<sup>os</sup> batallones de los regimientos no se dio hasta el 15 o el 16; sus cuadros constan de 4 compañías de los 3 batallones de campaña de cada regimiento, de modo que primero hay que aumentarlos a 6–8 compañías y completarlos con reservistas. La incorporación de los licenciados se efectuó en París el 19 y el 20, la de los reservistas con servicio el 21 y el 22 de julio, la de los reservistas sin servicio mañana. Las dos primeras categorías tienen que llegar primero a sus regimientos antes de que éstos estén completos. Y con ello la apertura de la campaña —sin contar escaramuzas— se

* hecho consumado — ** Guillermo

pospone por lo menos hasta mediados de la semana que viene. Pero para entonces los alemanes pueden ser tan fuertes que Bonaplarte] considere necesario esperar a los cuartos batallones, y eso supone de nuevo 8-14 días de aplazamiento. Y para entonces estará foutu*.

Ayer me contó un filisteo alemán de aquí que el sábado viajó en Westfalia por ferrocarril con un general prusiano, que lo tomó por inglés y habló con él en inglés. Dijo: <i>It is true enough, we are about ten days behindhand, but if during ten days you do not hear that we have suffered a great defeat, we shall soon have your sympathies.</i>** A la pregunta de qué quería decir con eso, dijo: <i>The sympathies of the English, you know, are always on the side of success.</i>***

La movilización comenzó en el norte de Alemania el 16, en Baviera el 17. Reservistas e infantería de la Landwehr pueden estar listos en unos 8 días, lo demás lo estará listo y acabado en 13 días a partir del inicio de la movilización. Así pues, el 25 estará lista toda la infantería, el 30 todo. Pero como los reservistas se presentan ya en masa sin ser llamados, el ejército de campaña estará listo aún antes. En el Rin están, seguro, los cuerpos de ejército 7.°, 8.°, 11.° y 12.°. La Guardia también ha salido de Berlín, según me dice Borchardt, que llegó ayer de allí; supongo que hacia Baviera, para servir a las órdenes del bello príncipe heredero****. Los transportes de tropas del este a través de Berlín debían comenzar ayer. A partir del domingo o del lunes, Bonaplarte] podrá ocupar a lo sumo el Palatinado, pero no podrá pasar el Rin sin que el otro cometa graves errores. Desde finales de la semana próxima los alemanes pueden atacar y hacer rodar hacia Francia un ejército que, aunque sea tras varias batallas duras, tendrá que aplastar todo lo que B[onaparte] le oponga. Tal como están ahora las cosas, considero imposible una campaña afortunada para B[onaparte].

Bien me gustaría hacer para la <i>Pall Mall Gazette</i> 2 artículos por semana sobre la guerra, ¡a cambio de buen pago en metálico!; voy a redactar uno de prueba sobre la organización militar. 3-4 guineas por artículo debiera obtener; ¡el <i>Guardian</i> me pagó entonces 2 guineas y habría pagado más! Si puedes arreglar eso mañana, házmelo saber enseguida. Ir como corresponsal al cuartel general prusiano tiene muchas pegas; la mayor se llama Stieber, y además allí tendría menos mirada crítica que aquí.

Lo que hemos hecho aquí lo ves por los recortes adjuntos. ¡El reportaje del <i>Guardian</i> es de nosotros mismos!!!, lo que un <i>penny-a-liner</i>* hace de

* perdido — ** Es muy cierto, llevamos unos diez días de retraso, pero si en diez días no oye usted que hayamos sufrido una gran derrota, pronto tendremos sus simpatías. — *** Las simpatías de los ingleses, ya sabe usted, están siempre del lado del éxito. — **** Federico Guillermo — * plumífero a tanto la línea

ello lo prueba el informe adjunto del <i>Courier</i> — para morirse de risa. Seguramente es la primera vez que los obreros franceses en Manchester han sido aplaudidos fanáticamente por filisteos y dependientes alemanes.

A Dupont le he escrito*, pienso verlo esta noche.

¿Adónde quieres ir en la sea side**? En la costa este, al sur del Humber no hay nada. Al norte, Scarborough —caro y lleno—, y Bridlington!! Quay; si eliges esto último, podríamos encontrarnos allí. Las £40 te las envío en cuanto quieras.

Quisiera que esa maldita pánica amainase un poco, tengo que vender shares***.

¡A Rösler me lo he guardado todavía!

El último número del <i>Volksstaat</i> de Wilhelm**** no me ha llegado.

Precisamente ahora, fastidioso.

Muchos saludos de Lizzie y míos para todos vosotros.

Tuyo,

F. E.

Kugelmann adj. de vuelta.

¿Has leído cómo Bonaplarte] coquetea ahora con la Marsellesa y la noble Thérèse***** la interpreta cada noche con su <i>grosse voix de sapeur</i>******?

La Marsellesa en boca de Thérèse, ésa es la imagen en carne y hueso del bonapartismo. ¡Puaf, diablo!