en Manchester

[Londres] 10 de febrero de 1870

Dear Fred,

El sábado pasado salí por primera vez de nuevo, pero a consecuencia de este maldito tiempo neblinoso contraje de inmediato una especie de inflamación de las glándulas del cuello. El cuerpo, naturalmente, está sensible tras varias semanas de secuestro. Aquí sopla un viento del nordeste que en estas circunstancias prolonga el presidio. Sin embargo, espero que a lo largo de esta semana el cuello vuelva a estar all right.

El domingo me visitó el pequeño Dakyns (el geólogo). Le he convidado para el domingo próximo. La gorra escocesa era el único recuerdo de su atuendo de Felix Holt, the Rascal. Estaba animado como siempre, y Tussy estaba delighted de verlo.

En cuanto a cosas nuevas —como las leyes irlandesas, etc.—, es muy difícil conseguirlas aquí de second hand.

Laura nos escribe hoy, entre otras cosas, que desde el pasado junio la agitación en París crece constantemente. Sobre todo desde la truculenta historia de Victor Noir, las mujeres de las capas obreras se han vuelto alborotadoras, y tú sabes lo que eso significa en París.

El descerebrado jovencito Flourens es el hijito del difunto Flourens, secrétaire perpétuel de l’Académie, quien durante toda su vida de casi cien años se alineó siempre con el gobierno de turno y fue alternativamente bonapartista, legitimista, orleanista y de nuevo bonapartista. En sus últimos años de vida aún se hizo notar por su fanatismo contra Darwin.

A propósito, acerca de Napoleón I. En una de las «Cloches», que tú tienes, se encuentra —no recuerdo ya sacado de qué memorias— un extracto sobre la lamentable conducta del héroe. Jennychen desea tener la cita. Por esto ha tenido un altercado en casa de los Monroe, donde querían negar los facts.

Del libro de Flerovski he leído las primeras 150 páginas (llenan lo tocante a Siberia, el norte de Rusia y Astracán). Es este el primer escrito que dice la verdad sobre las condiciones económicas rusas. El hombre es un adversario decidido de lo que él llama «optimismo ruso». Nunca tuve opiniones muy florecientes de ese comunista El Dorado, pero Flerovski supera con todo toda expectativa. Es en verdad extraño y, en todo caso, señal de un vuelco que algo así pueda imprimirse en Petersburgo.

Hay pocos proletarios entre nosotros, pero en cambio la masa de nuestra clase trabajadora se compone de trabajadores cuyo destino es peor que el destino de cualquier proletario.

La forma de exposición es completamente original, a veces recuerda sobre todo a Monteil. Se ve que el hombre ha viajado por todas partes y ha observado. Odio ardiente contra el terrateniente, el capitalista y el funcionario. Ninguna doctrina socialista, ningún misticismo agrario (aunque a favor de la forma de la propiedad comunal), ninguna exaltación nihilista. Aquí y allá alguna palabrería bienintencionada, que sin embargo conviene al grado de desarrollo de la gente a la que el escrito está destinado. En todo caso, es el libro más importante que ha aparecido desde tu escrito sobre la «Situación de la clase obrera». También está bien descrita la vida familiar del campesino ruso —con las horribles palizas hasta la muerte de sus mujeres, aguardiente y concubinas—. Me viene, pues, de perlas que precisamente ahora me envíes las embusteras fantasías del burgués Herzen.

Recordarás que la «Égalité», bajo inspiración de Bakunin, atacó al Consejo General, formuló públicamente toda clase de interpelaciones y amenazó con más. Una comunicación —redactada por mí— fue enviada a continuación al Comité Romand de Ginebra e igualmente transmitida a todos los demás comités de lengua francesa en correspondencia con nosotros. Resultado: toda la banda de Bakunin ha salido de la «Égalité». El propio Bakunin ha fijado su residencia en el Tesino y continuará sus intrigas en Suiza, España, Italia y Francia. Entre nosotros ha terminado ahora incluso el armisticio, ya que él sabe que, con motivo de los últimos acontecimientos de Ginebra, yo le he atacado vivamente y denunciado. Este animal se figura de hecho que somos «demasiado burgueses» y, por tanto, incapaces de comprender y apreciar sus sublimes concepciones sobre el «derecho de herencia», la «igualdad» y la sustitución del sistema de Estados existente hasta ahora por la «Internacional». Nominalmente, su «Alianza de la Democracia Socialista» está disuelta, de hecho continúa. Por la copia adjunta de una carta (que debes devolverme) de H. Perret, secrétaire du Conseil Romand, a Jung, verás que de hecho la catástrofe en Ginebra ya se había producido antes de que allí recibieran nuestro escrito. Esto, sin embargo, consolidó el nuevo status rerum. El «Conseil» (Consejo) belga (Bruselas) se ha declarado oficialmente del todo favorable a nuestra actuación contra la «Égalité», pero el secrétaire del Consejo belga, Hins (cuñado de De Paepe, aunque enemistado con él), ha enviado una carta a Stepney en la que toma partido por Bakunin, me acusa de que apoyo al partido reaccionario entre los obreros ginebrinos, etc., etc.

¿Has observado en uno de los números de «La Marseillaise» que te he enviado que el señor K. Blind ha insertado un anuncio del señor K. Blind en dicho periódico, según el cual el susodicho Blind fue enviado como «enviado» a París junto con el general Schurz (Schütz no sonaba bastante bien), fue desterrado de París por Bonaparte ¡y sigue siéndolo!, ¡y al mismo tiempo fue antes miembro de la Asamblea Nacional alemana!

My compliments to Mrs. Lizzie and friends.

K. M.

[Posdata de Eleanor Marx]

Mi querido Engels:

Te agradezco mucho que me hayas enviado ese anuncio. La colocación me conviene muy bien, de modo que no perderé tiempo en solicitarla. Estoy segura de que me darás una recomendación. Con agradecimiento y mucho cariño para todos.

Adiós.

Tussy