en Londres

[Londres] 10 de abril de 1869
1, Modena Villas, Maitland Park,
Haverstock Hill, N.W.

Estimado señor:

Puesto que aprecio sus merecimientos en pro de la clase obrera, ya antes me habría sido grato enviarle mi última obra, «El Capital» (los tomos II y III aún no han aparecido)¹, si hubiera sabido que usted lee alemán.

En su artículo sobre Lassalle en la «Fortnightly» 399 dice usted, en primer lugar, que Lassalle ha propagado mis principios en Alemania, y dice luego que yo propago «principios lassalleanos» en Inglaterra. Esto sería, en efecto, lo que los franceses llaman «un échange de bons procédés»¹.

En el tomo que le envío, encontrará usted en el prefacio, pág. VIII, nota al pie /, la verdadera situación de hecho, a saber: que «Lassalle ha tomado casi literalmente de mis escritos la totalidad de sus proposiciones teóricas generales», pero que yo «nada tengo que ver con sus aplicaciones prácticas».² Su receta práctica – las sociedades cooperativas con ayuda del Estado – la llamo, por cortesía, producto suyo. En realidad procede de Monsieur Buchez, un ex sansimoniano, autor de la «Histoire Parlementaire de la Révolution Française», quien la propagó celosamente en tiempos de Luis Felipe. Monsieur Buchez, que enaltecía a Robespierre y al Santo Oficio, defendió sus opiniones, por ejemplo, en la revista «L’Atelier», en oposición a las opiniones radicales del comunismo francés de aquella época.

Puesto que usted cita mi respuesta a Proudhon: «Misère de la Philosophie», sabrá sin duda por su último capítulo que en 1847, cuando todos los economistas políticos y todos los socialistas coincidían en un solo punto —condenar las trade unions—, yo he demostrado su necesidad histórica.

J.M.Ludlow, Esq.            Karl Marx