en Londres

Manchester, 7, Southgate, 11 de febrero de 1868

Memorándum de Engels al Sr. Mohr

He recibido tu carta y la de tu Honorable Secretario y te devuelvo adjuntos los recortes de Viena y la carta de Meyer. ¡Es una terrible desgracia lo de los Weydemeyer! Soy de la opinión de que hay que enviar un artículo al debate (vía Richter) y que hay que batir el hierro mientras está caliente. ¡Que salga aún esta semana! ¡La “crítica especializada” del “Frankfurter Börsenzeitung” es sumamente divertida! Es significativo que estos literatos vieneses, judíos bañados en todas las aguas, que conocen perfectamente el tinglado, tengan por bona fide a la prensa alemana no austríaca.

Dühring me divierte mucho. Los ataques a Roscher, Mill, etc., eran para él, naturalmente, una ganga... ¡pero qué distinto es el tono embarazado de la reseña del carácter desvergonzado del folleto!

Tampoco creo en la guerra, ya por la razón de que la Liga de la Paz la pinta como inevitable; ¡Sadowa, en todo caso, ha hecho imposible a Bonaparte empezar una guerra contra Alemania sin grandes alianzas. Y como en el mejor de los casos solo obtendría a Austria (Inglaterra, como siempre o más que nunca, no contaría militarmente) y tendría a Prusia y a Rusia en su contra, el asunto está muy podrido. Italia tampoco sirve de nada, y encima él mismo se ha echado a perder el cotarro. Está fuera de combate. Incluso el gran Karl Schurz, ex estudiante general Furz, se lo ha confiado en secreto a Bismarck.

Son cerca de las 7 y aún no he comido. Tengo que irme corriendo a casa, así que basta por hoy.

Tuyo
F. E.

Karl Marx