en Londres

Hannover, 5 de mayo de 1867

Mi querida hija:

Tu carta me ha alegrado mucho. Está escrita en el genuino estilo Kaiser. Espero encontrarte rozagante y fresca como una rosa de mayo.

El fotograma adjunto debías haberlo recibido para tu cumpleaños, pero no estuvo terminado a tiempo. Prendido viene también el fotograma de madame Tenge (por cierto, la tía de las muchachas Baer, de las cuales ¡Edgar! contaba tantas cosas), quien, sin embargo, en realidad no es tan guapa como su retrato deja suponer. Pero es una naturaleza verdaderamente noble, de carácter particularmente suave, abierto y sencillo. Nada de «falsa cultura». Habla a la perfección inglés, francés e italiano (es de origen italiano). Aunque es una gran conocedora de la música, no lo mata a uno con cháchara artística; al contrario, la detesta. Es atea y se inclina hacia el socialismo, si bien está bastante poco informada al respecto. Lo que sobre todo la distingue es una cordialidad natural y la ausencia total de presunción. Estoy convencido de que vosotras os haríais buenas amigas en poco tiempo. También la señora Kugelmann es una mujercita agradable.

Hoy, en mi cumpleaños, he recibido el primer pliego para su revisión. Mucho me temo que el libro resulte algo demasiado grueso. A causa de los negocios de Pascua, la impresión no pudo comenzar antes del 29 de abril, y Meißner estaba muy furioso por este retraso. Sin embargo, no fue tiempo perdido. Se publicaron anuncios previos en casi todos los periódicos alemanes. Kugelmann tiene muchísimas relaciones, las cuales fueron todas puestas en movimiento.

Tu cumpleaños lo hemos celebrado aquí solemnemente.

del «Capital» — 1.º de mayo

Con excepción de una parte de la burguesía, de los abogados y similares, reina aquí en Hannover un odio fanático contra los prusianos, lo cual me divierte sobremanera.

Me ha alegrado mucho enterarme de tu sorpresa polaca. Si bien tales cosas no tienen ningún valor comercial, poseen en cambio un valor histórico.

El aplazamiento de la guerra se debe exclusivamente al gabinete Derby. Mientras éste se mantenga en el poder en Inglaterra, Rusia no hará sonar el cuerno de guerra —por lo demás, una expresión redactada en el auténtico estilo colletiano.

No puedo indicar con exactitud el día de mi regreso. He de aguardar aún diversas cartas. Desde aquí viajaré directamente a Londres vía Hamburgo (donde tengo todavía una conversación con mi editor).

Nada más llegar aquí, escribí a Liebknecht. Me ha contestado. Su mujer no tiene salvación. Se halla próxima a la catástrofe. Os envía saludos a todos y vuestras cartas la han reanimado.

Estoy buscando la fotografía de Hegel. En Hannover no se consigue. En cuanto a su «Filosofía de la historia», intentaré conseguirla en Londres.

Me parece que Cacadou podría haber escrito hace ya tiempo unas líneas; sin embargo, la disculpo con sus clases de equitación.

Y ahora, con mis mejores deseos para todos vosotros, adiós, mi querida.

Tu viejo

Adjunto unas líneas para Tussy.