7 de diciembre de 1866.

Mi querido Lafargue,

Estoy tan absorbido por un trabajo que debe estar terminado hasta el lunes que me es imposible contestarle de inmediato. Mientras tanto, si lo he ofendido con la brusquedad de mi monólogo con usted, le pido perdón. Se equivoca uno al enfadarse, incluso cuando se tiene razón.

Salud

Karl Marx