Puesto que en la actualidad, después de tanto tiempo, estoy muy ocupado en recuperar el tiempo perdido, disculparás que sólo te escriba ahora unas líneas.

Hoy te envío el último número del «Commonwealth». La situación financiera del periódico es tal que se va arrastrando de semana en semana y se halla completamente imposibilitado de pagar un céntimo por la correspondencia extranjera. Su tirada aumenta, pero ya sabes que un periódico de a penique necesita por lo menos 20 000 suscriptores, y ni aun así puede sostenerse sin un número considerable de anuncios. El «Commonwealth» está todavía demasiado en sus comienzos para satisfacer estas exigencias.

El congreso de Ginebra se ha aplazado al 3 de septiembre del presente año.[251] La Asociación se ha extendido rápidamente, sobre todo en Francia. Recientemente se han adherido también sociedades obreras italianas. En Londres la propaganda ha recibido un nuevo impulso, que se debe principalmente a que las exitosas huelgas de los oficiales sastres y de los obreros del alambre[168] de Londres se llevaron a cabo gracias a nuestra intervención, con lo que se impidió la importación de obreros de Francia, Suiza y Bélgica proyectada por los patronos. Semejante prueba de la utilidad práctica directa de nuestra Asociación no ha dejado de surtir su efecto en el sentido práctico de los ingleses.

Con el mismo fin encontrarás al dorso de esta carta una «Advertencia» a los oficiales sastres alemanes, que te ruego hagas publicar en los periódicos alemanes de que dispongas.[169] Al mismo tiempo te quedaría agradecido si me enviaras uno o dos ejemplares de los periódicos en que se publique la «Advertencia» y me comunicaras los nombres de todos los demás que eventualmente la hayan publicado. Kugelmann puede serte de utilidad en este asunto.

Mis mejores saludos a la señora Liebknecht. Te agradezco de todo corazón su amistoso interés por mi salud.

Fraternalmente tuyo
A. Williams