en Londres!

Manchester, 10 de febrero de 1866

Querido Mohr,

Acabo de ver aquí a Gumpert y he tratado con él sobre tu estado. Opina decididamente que debes probar el arsénico. Lo ha empleado en un caso de ántrax y en otro de furunculosis muy intensa, logrando una curación completa en unos 3 meses. Ahora se lo está dando a tres mujeres, hasta ahora con el mejor éxito: engordan y se ponen rollizas. Lo que receta es la solución de Fowler, creo que 3 veces al día 3 gotas (de esto ya no me acuerdo tan exactamente), pero en total el paciente ingiere alrededor de 1 grano de arsénico diario. Dado el efecto específico del arsénico en todas las enfermedades de la piel, también aquí existen todas las perspectivas de eficacia. El hierro, opina él, sólo puede actuar sintomáticamente y como tónico. Con el arsénico no hay que observar además ninguna dieta especial, sólo vivir bien.

Tienes verdaderamente que hacer por fin algo razonable para salir de este maldito asunto de los ántrax, incluso si el libro se retrasa por ello otros 3 meses. La cosa se está poniendo en verdad demasiado seria, y si tu cerebro, como tú mismo dices, no está *up to the mark* para las cosas teóricas, pues déjalo descansar un poco de la teoría superior. Abandona durante algún tiempo el trabajo nocturno y lleva una vida algo más regular. Cuando estés de nuevo en pie, ven aquí unos 14 días o así, para que tengas un cambio, y tráete suficientes cuadernos contigo como para que, por mí, puedas trabajar aquí algo. Por lo demás, los 60 pliegos dan 2 gruesos volúmenes. ¿No podrías arreglarlo de modo que al menos el primer tomo se mande primero a la imprenta y el segundo un par de meses más tarde? Así quedan satisfechos el editor y el público, y sin que en realidad se pierda tiempo.

Considera también que, tal como están hoy las cosas, las cosas en el continente pueden cambiar rápidamente. En Prusia la historia marcha famosamente rápido. Bismarck lo lleva rápidamente al extremo. Primero la sentencia del Tribunal Supremo, luego ahora la amenaza con la interpretación auténtica de la constitución por el rey. La última ilusión de los filisteos acerca de un tranquilo desarrollo histórico se ha ido al diablo. El primer empuje que venga, aunque sea sólo una complicación seria por Schleswig-Holstein, puede hacer que la cosa estalle apenas los soldados estén concentrados en la frontera; aunque yo mismo apenas creo que vaya a ocurrir algo sin un impulso más general, pero la posibilidad está ahí. ¿De qué sirve entonces que quizá un par de capítulos al final de tu libro estén terminados y que ni siquiera un primer tomo pueda enviarse a la imprenta, si nos sorprenden los acontecimientos? En Francia puede pasar algo cualquier día también; en Austria, el intento de reconciliación con Hungría no hará más que llevar a una escisión más aguda.

Conclusión: procura ponerte bueno y, *ad hoc*, prueba con el arsénico.

Tuyo,
F. E.

Muchos saludos a Madame y a las *young ladies*.