en Londres  

[Manchester] 4 de Oct. de 1865  

Querido Mohr,  

Con mis planes londinenses siempre tengo mala suerte. No encontré a mi madre hasta 3 días antes de mi regreso a aquí, y precisamente en Ostende, donde naturalmente no pude sonsacarle nada. Antes ni siquiera habría podido encontrarla, pues ni ella ni yo sabíamos dónde estaría 2 ó 3 días antes. Pero el 15 de Sept. estaba yo de vuelta aquí, pues ese día Charles tenía que marcharse, como así ocurrió. Desde entonces, como siempre que regreso de viaje, el diablo se ha metido en el mercado algodonero; he tenido que despachar los trabajos de Charles y los míos, y no es ninguna bagatela cuando el algodón sube en 14 días de 18 a 24½ peniques por libra, los hilados en cambio suben 8-9 peniques por libra y llueven telegramas de todo tipo. Espero que ahora habrá pasado y que Charles regrese a principios de la semana próxima, para que por fin vuelva a ser dueño de mí mismo. Esta espantosa ajetreo me ha hecho positivamente imposible escribirte siquiera dos líneas; no he podido escribir, en absoluto, ni una sola línea privada desde que estoy aquí. Tan pronto como de algún modo pueda, escribiré más por extenso; entretanto, hazme saber cómo os va a vosotros y qué hace el «libro». Pienso que podrá arreglarse el que yo me pase por ahí unas 3 veces 24 horas, tan pronto como aquí tengamos todo en orden. Pero nuestra oficina parece una pocilga; Gottfried me ha contratado ahí a 3 tipos que no valen nada y, según contrato, me obliga a que haga algo de ellos. Ahí ves cómo andan las cosas por aquí. Tendré que echar a un par.  

Tuyo  

F. E.  

Muchos recuerdos de todos a todos. Yo también he estado «allbereits» entre los suabos, pero ya no forman escuela poética, sino que hilan algodón o emigran.  

Marx a Engels  
en Manchester  

[Londres] 19 de Oct. de 1865  

Dear Fred,  

Mañana por la tarde estaré alrededor de las 4.40 en Manchester y me dirigiré a tu domicilio oficial.  

Tuyo  

K. M.