en Manchester

[Londres] 3 de febrero de 1865

Querido Frederick,

Adjunto

1. Carta de Siegel en la que da cuenta de su encuentro con Klings, al que yo le había «comisionado». Al respecto sólo observo que yo no voy a meterme más en el asunto. Si Klings logra —sin intervención nuestra— eliminar, junto con la vieja marrana, la importancia testamentaria de B. Becker y la suya, me parece bien. No hay nada que hacer con la Asociación Obrera tal como se la ha legado el barón Itzig. Cuanto antes se disuelva, mejor.

2. «Rheinische Leitung» con el artículo de fondo, probablemente de Roten Becker. Es un appeal ad misericordiam de parte de los «progresistas».

Mi opinión es ahora la siguiente: que nosotros dos tenemos que hacer una declaración y que esta crisis precisamente nos da la oportunidad de volver a ocupar nuestra posición «legítima». Hace aproximadamente 10 días le escribí a Schweitzer que debía hacer frente a Bismarck, que también debía desaparecer toda apariencia de coqueteo del partido obrero con Bismarck, etc. Como agradecimiento, ha «allbereits» coqueteado más que nunca con Pißmarck.

«Hinwiederum» en el nº 16 del «Social-Demokrat», donde, entre un cúmulo de erratas, mi carta sobre Proudhon, denuncia Moses Heß «allbereits» por segunda vez a la «Asociación Internacional». Ayer escribí a Liebknecht una carta furiosa al respecto y le dije que ahora ha recibido la última de las advertencias; que no doy un ardite por una «buena voluntad» que ejecuta los actos de la mala voluntad; que no puedo hacer comprender a los miembros de aquí del «Comité Internacional» que tales cosas sucedan con bonne foi por pura estupidez; que su inmundo periódico, mientras sigue adulando a Lassalle, aunque ahora saben qué traición tramaba, y mientras coquetea cobardemente con Bismarck, tiene la desvergüenza de hacernos acusar de plonplonismo, a través del plonplonista Heß, etc.

Mi opinión es ahora ésta. Se toma pie de la denuncia o insinuación de Moses para, de entrada, colocar algunas palabras de declaración de guerra contra Bonaparte Plon-Plon, recordando de paso, con todos los honores, al rabino Ein-Horn, amigo de Moses. Luego se aprovecha eso para declararse asimismo contra Bismarck, o sea, contra los canallas o necios que sueñan o desvarían con una alianza con él en favor de la clase obrera. Por supuesto, al final habría que decirles a los cochinos progresistas que, por un lado, con su cobardía política y su impotencia, han echado a perder la causa; y por otro, si piden una alianza con la clase obrera contra el gobierno —lo cual en este momento sería, desde luego, lo único justo—, tendrían que hacer a los obreros al menos las concesiones que corresponden a su propio principio de «librecambio» y «democratismo», es decir, la abolición de todas las leyes de excepción contra los obreros, entre las cuales, además de las leyes de coalición, se cuenta también, de modo muy específico, la actual legislación de prensa prusiana. Asimismo, deberían manifestar al menos como tendencia el restablecimiento del sufragio universal, que fue eliminado en Prusia por un golpe de Estado. Esto sería lo mínimo que cabría esperar de ellos. Sobre la cuestión militar tal vez se podría insertar también algo. En cualquier caso, el asunto tiene que despacharse rápidamente. Y tú tienes que echar al papel tus «ideas» sobre toda la declaración. Luego yo añado las mías, las amalgamo, te mando el conjunto otra vez y así sucesivamente. Me parece que el momento es favorable para este «coup d’état». No podemos dejar escapar este momento para nuestra «restitutio in integrum», ni por consideración a Liebknecht ni a nadie más.

Al mismo tiempo, no debes dejar de enviar al «Social-Demokrat» lo antes posible tu artículo sobre la cuestión militar.

Yo les escribiría —en cuanto a la declaración—, naturalmente, que si no la publican de inmediato, ésta «allbereits» aparecerá en otros periódicos.

Si la publican, tanto mejor, y no importa que eso los haga saltar por los aires. (Aunque Bismarck se guardará de tomar medidas de fuerza en este momento.) Si no la publican, tendremos un pretexto decente para desembarazarnos de ellos. En cualquier caso, hay que purificar el ambiente y barrer al partido del hedor lassalleano que ha dejado tras de sí.

Tuyo,
K. M.