en Manchester

[Londres] 30 de enero de 1865

Querido Engels,

Tout d’accord. [Totalmente de acuerdo.] En lo que respecta a la preocupación por la crítica, debes anteponer al primer artículo un brevísimo preámbulo en el que digas que primero iluminarás la cuestión desde el punto de vista militar, segundo criticarás a los burgueses y tercero tratarás de la reacción, etc., y de la posición del partido obrero ante la cuestión, etc., con lo que ya en pocos trazos podrá esbozarse o apuntarse la tendencia. Esto le dificultará de entrada al gobierno la confiscación. Si aun así la lleva a cabo, con ello el «Soz[ial]-Dem[okrat]» se verá arrojado a una nueva fase (pues esos tipos ya no pueden confiscar sin poner en libertad lo confiscado o llevar el asunto ante los tribunales), y al mismo tiempo debes guardar una copia del manuscrito del núm. III. Nada más fácil entonces que colocarlo en uno de los dos periódicos alemanes que se publican aquí [*] y enviar luego copias a Hamburgo, etc., donde con seguridad algún que otro periódico burgués reproducirá la cosa.

En mi opinión, Schily se ha dejado embaucar por M. Heß. Esto se desprende de todas las epístolas de Moisés al «Soz.-Dem.» (cf., p. ej., el núm. 15 del «Soz.-Dem.» que acaba de llegar, que está lleno además del más repugnante «lassalleanismo». ¡Los señores de Iserlohn hablan de «Lassalle-Lincoln»!) El tal Moisés es nuestro oponente, no ha olvidado ni la «expulsión de Bruselas» ni la «expulsión de Colonia», y le sigue reconociendo a Lassalle el mérito de haber poseído el «tacto» tan necesario en un «caudillo popular», y de haber tomado a M. Heß en serio.

Por lo demás, al ser el «Soz.-Dem.» «El Órgano de la Asociación General de Trabajadores Alemanes», le resulta muy difícil salir de esta salsilla de apoteosis.

Puesto que ahora sabemos, además, que Itzig (cosa que en modo alguno nos era conocida de esta manera) quería vender el partido obrero a Bismarck para darse a conocer como «Richelieu del proletariado», tampoco yo tendré ahora reparo alguno en indicar con suficiente claridad, en el prefacio de mi libro, que él no es más que un simple repetidor y plagiario.

Si las «poesías»: «Queremos ser lassalleanos» [6] y demás estupideces que los obreros envían directamente al «Soz.-Dem.» ¿no provienen, directa o indirectamente, de la vieja? En todo caso, ya he declarado por escrito varias veces a la redacción que estas tonterías tienen que cesar a la larga.

La conducta de los progresistas en la cuestión de las coaliciones demuestra una vez más qué clase de sujetos son. (De paso, la ley prusiana contra las coaliciones, como todas las leyes continentales de este género, proviene del decreto de la Assemblée Constituante del 14 de junio de 1791, donde los burgueses franceses castigan muy severamente anything of the sort [cualquier cosa de ese tipo], y aun toda asociación obrera de cualquier clase –por ejemplo, con la pérdida del derecho de ciudadanía por un año–, bajo el pretexto de que ello equivaldría a restablecer los gremios y contradiría la liberté constitutionnelle [libertad constitucional] y los «droits de l’homme» [derechos del hombre]. Es muy característico de Robespierre que, en una época en que era un crimen digno de guillotina ser «constitucional» en el sentido de la Asamblea de 1789, todas sus leyes contra los obreros se mantuvieran en vigor.)

El señor Bright se ha vuelto a echar a perder todo entre los obreros aquí en Londres, con su speech [discurso] contra la aplicación de la ley de diez horas a los trades [ramos industriales] de Birmingham. ¡Un bourgeois [burgués] así es incorrigible [incorregible]! ¡Y esto lo hace el sujeto en un momento en que quiere derrotar a la oligarquía por medio de los obreros!

A propósito. Como ya he declarado dos veces al «Soz.-Dem.» que tienen que limpiar su periódico de la «apoteosis» pueril tanto como sea posible y tan rápidamente como sea posible, seguro que no perjudica que Tú, al enviar Tu artículo, escribas observaciones parecidas a la redacción. Si damos nuestros nombres, también podemos exigir que ahora, cuando la gente conoce la traición que proyectaba L[assalle], no contribuyan a echar arena a los ojos de los obreros, ni a convertirse ellos mismos en órganos de estupideces amañadas de cualquier tipo.

Salut. [Salud.]
| Tuyo KM