Manchester, 29 de mayo de 1862

Querido Mohr,

Adjunto el giro postal, 2 libras. Pagadero en Kentish Town, que es, si no me equivoco, la oficina más cercana a ti.

Siebel se alegra de una hijita.

Anneke está en el ejército de Buell y escribe desde hoy en la Augsburger.

Me preocupan un poco las tropas de Halleck; el asunto se prolonga tanto y no parece que reciba refuerzos de ninguna clase, aunque las mentiras de Spence en el “Times” seguramente nada significan.

Willich manda como coronel (¡the eternal colonel!) el 32.º regimiento de Indiana.

El asunto de Klein me alegra mucho por el pobre diablo. Te devolveré la carta de Eichhoff en cuanto se la haya leído a Lupus, pero ahora no puedo ir a verlo, porque debo quedarme en casa por las noches a causa de una amígdala hinchada desde hace varios días.

Parece que ahora, sin embargo, empieza a haber algo de guerra de guerrillas; pero seguro que no es muy importante, y con que se logre una victoria, los refuerzos que van llegando, junto con algo de caballería, pondrán pronto fin a la cosa. En caso de una derrota, sería, por supuesto, fatal.

Tuyo
F. E.